En esta temporada previa a la Semana Santa, el ambulantaje parece haber dado un respiro a los comerciantes establecidos en el Centro Histórico de la capital, al igual que a las y los peatones que ayer pasearon por la calle Miguel Hidalgo, en su tramo de la Plaza de Armas al edificio de la Alhóndiga, así como en los pasajes aledaños.
A diferencia del caos que se vivió en diciembre y en los primeros días de enero, con decenas de puestos informales llenando la calle peatonal más comercial del centro, cuyos operadores entraron más de una vez en conflicto con los inspectores de la Dirección de Comercio Municipal, este martes en la calle Hidalgo, a mediodía, apenas se pudo contar una docena de puestos.
La mayoría, sobre la ruta principal, y unos pocos en las esquinas de los pasajes de Mariano Arista, Francisco González Bocanegra y Jesús González Ortega. Los puestos más tolerados, al parecer, son aquellos que venden cubrebocas a la población y los que ofertan dulces.
Más allá de la Alhóndiga, rumbo al mercado Miguel Hidalgo, la presencia de puestos se incrementa, aunque no al nivel que llegó a tener en diciembre y enero.
Tema aparte, la ausencia de puestos dejó ver que la calle Hidalgo ya amerita una limpieza a fondo de su piso de cantera, pues el paso constante de peatones y el derrame de alimentos y bebidas han provocado acumulación de tierra y manchas poco agradables a la vista, en varios puntos del corredor.