Amenaza el estrés hídrico a San Luis

Estudio de S&P pone al estado entre los más afectados en el mediano plazo; la economía será impactada, alerta la consultora

San Luis Potosí ocupa actualmente el lugar 16 entre los estados más afectados por el estrés hídrico, pero en menos de 30 años podría ubicarse entre las entidades que lleguen a un estado crítico por la escasez de agua, lo que afectaría su economía, señala un estudio de la consultora Standard & Poor’s.

La institución financiera publicó el análisis de sostenibilidad “Más estados mexicanos podrían verse afectados por estrés hídrico en 2050”, en donde advierte que de no tomarse medidas de adaptación ante el cambio climático “20 de los 32 estados mexicanos se verán afectados por una alta exposición al estrés hídrico en 2050”.

Actualmente, once entidades enfrentan esa situación y nueve más, entre ellas San Luis Potosí, podrían sumarse a esa lista.

De acuerdo al documento, basado en estadísticas de la Comisión Nacional del Agua, el estrés hídrico se registra cuando la demanda de agua supera a la oferta disponible o cuando su mala calidad restringe su uso.

El estudio señala que “los nueve estados que se enfrentan a un mayor riesgo ya presentan escasez de agua y pueden experimentar menor crecimiento económico a medida que aumenten la frecuencia y la intensidad de las sequías”.

Standard & Poor’s reconoció que un alza en las inversiones en la infraestructura hídrica a largo plazo podría debilitar el desempeño presupuestal de algunos estados y municipios y derivar en un mayor nivel de deuda, pero contribuiría en cierta medida a aumentar la resiliencia ante la escasez de agua.   

La consultora elaboró un índice de cien puntos, en el que a mayor puntuación, mayor estrés hídrico. En las condiciones actuales, San Luis ocuparía el sitio 16, exactamente a mitad de tabla, con 66 puntos.

Con ello, se ubicó en el nivel de estrés hídrico moderado, pero se ubica a cuatro puntos de los 70 bajo los que se considera se llega al nivel de exposición alta de estrés hídrico.  

La consultora insistió en que los distintos niveles de exposición al estrés hídrico pueden influir en el crecimiento económico a largo plazo en las regiones norte, Bajío y la zona metropolitana de la CDMX, en especial en sus zonas industriales, que son grandes consumidoras de agua.