La decisión del gobierno estatal potosino, y de otras 15 entidades, de no permitir el regreso a clases presenciales en sus territorios podría chocar con la intención de la administración de Andrés Manuel López Obrador de que el regreso a clases se registre, al menos en forma escalonada, en los estados y municipios considerados seguros.
Ayer, durante la conferencia matutina, el Presidente de la República afirmó que, ante la alternativa de declarar que no se reanudarían las clases presenciales en todo el país a causa de la pandemia, “dijimos no”.
López Obrador señaló que existió la sugerencia de que esa alternativa se estableciera en todo el país, pero la rechazó “porque son realidades distintas y se trata de la educación”, en referencia a la semaforización del país diseñada para establecer la “Nueva Normalidad”, como se bautizó a las estrategias de reanudación de actividades públicas.
“No es tomar una decisión así muy cercana a lo autoritario, porque se podría decir: Con eso ya se termina el curso, el ciclo escolar, pero imagínense todo mayo y todavía todo junio, y va a haber lugares en donde se pueda, de acuerdo a las proyecciones, reiniciar”, dijo el presidente.
Explicó que la reanudación de actividades en los municipios y en los estados fue definido de acuerdo a las características de cada región, cómo se vayan presentando los hechos, “no así de manera uniforme, homogénea, porque no es así México”.
La postura presidencial choca con la decisión de 16 gobernadores, entre los que se incluye el potosino Juan Manuel Carreras López, de no reanudar las clases presenciales, ya sea continuando con la educación a distancia o, de plano, declarando la finalización del año escolar.