“Los premios son solo un abrazo de compañeros que hacen lo mismo que uno, pero cuando el cine no llega al público, no sirve de nada. El que ustedes estén aquí es el mejor reconocimiento que podemos tener los cineastas”, dijo ayer la directora oaxaqueña Ángeles Cruz tras la proyección en San Luis Potosí de su película “Nudo mixteco”, con la que el pasado martes ganó el premio Ariel en la categoría de ópera prima.
La función se realizó en el auditorio Rafael Nieto, como parte de las actividades del Quinto Festival de Cine UASLP, organizado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí a través de la Secretaría de Difusión Cultural.
En cuanto aparecieron los créditos finales de la película, los aplausos y ovaciones del público asistente colmaron el recinto universitario para reconocer el trabajo de Ángeles Cruz y de la actriz Myriam Bravo, quien también estuvo presente en la proyección del filme que, además del Ariel, recibió el premio a mejor guion en el Festival Internacional de Cine de Morelia, así como reconocimientos en Europa y Estados Unidos.
Ángeles Cruz resaltó la importancia de hacer cine para compartir historias, no para competir. “Todas las personas somos iguales, valemos lo mismo, somos valiosas, esta parte competitiva habría que erradicarla y este mundo sería mejor”.
Además expresó su satisfacción porque un festival de cine sea realizado por la Universidad, “porque genera el pensamiento crítico, porque genera empeño y trabajo y esta profesión por lo menos, la de quienes nos dedicamos al cine es un trabajo arduo, donde aparte de todo el conocimiento y de todo el trabajo se necesita mucho corazón y mucha pasión, espero que ustedes lo tengan, dedíquense a lo que se dediquen pero no pierdan eso”, pidió a las y los estudiantes que acudieron a la función.
Aparte, la actriz Myriam Bravo agradeció la invitación al festival, pues resaltó la importancia de ese tipo de espacios “para seguir contando nuestras historias” y pidió a las y los estudiantes llenar las salas de cine, así como desarrollar nuevas producciones. “Necesitamos de nuevas narrativas, un cine más fresco, un cine que nos represente y donde podamos entrar a la sala y salir movidos de alguna manera, con algo que reflexionar”.
UN AMOR A PRIMERA VISTA
En una charla posterior a la proyección de la película, Ángeles Cruz narró que cuando vio por primera vez una película “me cambió la vida, salí de la sala de cine de una manera diferente a como había entrado y pienso que es la manera en como todos queremos habitar este universo, dejarnos tocar, dejarnos empapar por la vida, dejarnos caminar, ver un atardecer, agarrar de la mano a alguien, vivir”.
Consideró que el cine es una puerta maravillosa para ver el mundo de manera diferente y un lienzo que le ha permitido plasmar vicisitudes, cuestionamientos, conflictos y lo que le preocupa del mundo.
Afirmó que en sus obras le gusta hablar del universo en el que vive, desde su comunidad mixteca, “pero me gusta hablar desde ahí con una voz crítica, me gusta cuestionar qué es lo que está pasando”.
Resaltó que le interesa que el público se lleve ideas para reflexionar, “les puede gustar o no les puede gustar la película, pero que no los deje indiferentes”.
Por su parte, Myriam Bravo describió que hablar del cine de Ángeles Cruz “es hablar de cine de comunidad, es hablar con el corazón”.
SOBRE LA REALIZACIÓN DE LA PELÍCULA
“Nudo mixteco” es un filme que partió de tres monólogos y narra la historia de mujeres que enfrentan diversos tipos de violencia en su comunidad. Además de experimentadas actrices, en la película participaron habitantes del pueblo de donde Ángeles Cruz es originaria. Por ello, la directora considera que el largometraje representa no un esfuerzo suyo, sino de toda la comunidad.
Reconoció que al presentar el resultado final a los habitantes del pueblo temía que hubiera algún rechazo porque aborda temas incómodos, “pero pasó algo muy extraño, todos sintieron que era su película, se aplaudieron a sí mismos, la mitad de la sala era parte de la película (…) había mucho morbo fuera del pueblo y dentro del pueblo lo que pasó fue una gran lección de libertad, de hablar de todos los temas, de la preocupación sobre las violencias que se vienen perpetuando dentro de las comunidades y también mucho de que los sueños se pueden cumplir”.
La directora relató al público asistente una anécdota con Ciro, una de las personas que participó en la película, quien le contó que a los 20 años viajó a la Ciudad de México y conoció los estudios Churubusco, donde se hacían películas. Para entonces él no había visto ningún filme. Décadas después -le dijo Ciro a la directora- “veo una película en mi pueblo, con mi cara, ¡yo ya hice una película y está aquí en mi pueblo!”
Respecto al nombre del largometraje, Ángeles Cruz explicó que éste surgió como un título provisional, porque en un principio su guion estaba muy enredado y pensó: “No se va a entender esto, parece un nudo”, igual que el Nudo Mixteco, una región geográfica compuesta por un conjunto de montañas muy intrincadas.
Aquel título provisional se convirtió en permanente porque la trama refleja “ese nudo emocional que traemos todo mundo y que queremos desatar de alguna manera y encontrar la madeja para arreglar nuestras vidas, el título sobrevivió a todo”, explicó la cineasta.
Y sobre el guion, explicó que como en otros trabajos, procuró que no hubiera muchos diálogos. “Si nos damos cuenta nosotros nunca decimos lo que pensamos porque si dijéramos lo que pensamos perderíamos muchas amistades, entonces juego con eso, juego con lo que no se dice, a mí me parece mucho más interesante lo que los personajes no dicen, creo que eso también nos ayuda a conectar con los públicos diferentes, todos sabemos qué pasa con un gesto, qué pasa con un silencio, qué pasa con solo una mirada, creo que decimos más que muchas palabras”.