Luego de un año de relación y seis meses de trámites legales para conseguir un amparo, Antonio y Lázaro lograron unirse ante la Ley en una boda civil en la que contaron con el apoyo total de sus respectivas familias y amistades.
Al punto de las 12:00 del día y vestidos elegantemente, los dos jóvenes soledenses llegaron a la Oficialía Quinta del Registro Civil de la avenida Adolfo López Mateos 649, colonia San Antonio, a cargo del juez Pedro Iván Olvera Rosillo.
Los contrayentes expresaron a este diario que luego de un año de relación tomaron la decisión conjunta de casarse, “con la idea de tener algo más estable y duradero”.
Ambos han destacado en sus respectivos empleos y consideraron que, como pareja, tienen un futuro prometedor.
Ya en la ceremonia, el juez les precisó que como en cualquier unión conyugal, ellos deberán cultivar el respeto, la unidad, la fidelidad y la ayuda mutua para realizarse como personas, además de que así como tendrán derechos ante la Ley, también habrá obligaciones qué cumplir.