Durante casi 30 años, Ariadna Beatriz Reyes Munguía ha sido una pieza fundamental en el área de diseño de Editora Mival. Hoy, con sentimientos encontrados, se despide de la empresa que fue su hogar profesional, recordando con gratitud la oportunidad que le brindaron cuando, a los 28 años, solicitó un lugar en el equipo de trabajo.
Conocida como Ari entre sus colegas y amigos, se incorporó al periódico Pulso en 1992 como parte del departamento de publicidad. En aquella época, diseñar anuncios era un proceso artesanal: los elementos visuales y textos se montaban manualmente sobre cartulinas. Su labor consistía en ensamblar estas piezas, que luego eran revisadas antes de digitalizarse.
“El hecho de que yo entrara también fue para que se pudiera hacer eso, porque el periódico ya tenía la visión de mandar el armado a computación. Fui parte del inicio junto con otras compañeras que empezamos a armar equipo y la publicidad en computadora”, recuerda.
En 1994, Ariadna marcó un hito al convertirse en la primera mujer en trabajar con un equipo Mac dentro de la editorial, encargándose del diseño de portadas de la sección de sociales. Con el tiempo, se convirtió en mentora de nuevas generaciones de diseñadoras.
“Es una persona que nos ha enseñado a varias generaciones, de ella he aprendido mucho, es sabia y aunque su carácter es un poco rudo, es una bonita persona, siempre servicial y sobre todo una gran persona por dentro y por fuera, a pesar de tantas cosas vividas no pierde su sonrisa”, expresa su compañera y amiga Nancy Castillo.
A lo largo de su carrera, Ariadna fue reconocida con el tercer lugar en la categoría de caricatura o portada en el Premio Estatal de Periodismo 2015 y participó en dos importantes reestructuraciones del periódico, incluyendo la transición al maquilado a color en la versión impresa.
Tras una ausencia de dos años, regresó para sumar 17 años más de servicio, esta vez como coeditora gráfica en el área de diseño editorial: “Siempre me ha gustado aprender y crecer junto con todos. La información que nos llega y presentamos es una oportunidad para apoyarnos y sacar adelante el trabajo”, destaca.
Hoy, al cerrar este capítulo, Ariadna Reyes se despide con la satisfacción del deber cumplido. “Hubo muchas piedras que picar, pero el esfuerzo valió la pena”, reflexiona con orgullo. Su legado queda impreso en cada página que ayudó a diseñar y en cada persona que tuvo el privilegio de aprender de ella.