El arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe lamentó la muerte de quien fuera su párroco en Monterrey, Guadalupe Galván Galindo, obispo emérito de Ciudad Valles y de Torreón.
Cavazos Arizpe describió al obispo emérito como un hombre bueno y muy querido por la feligresía, tanto en la Arquidiócesis de Monterrey como en Ciudad Valles y en Torreón.
Dijo que se siente impactado por la muerte del obispo porque lo trató cuando él era su párroco en Monterrey.
Aseguró que en particular él trató mucho con el obispo emérito, y por esa razón le causa impacto la muerte, vivió la feligresía muy de cerca con él y lo conoció como un sacerdote atento y amable y una persona con vocación, al grado de que el papa Juan Pablo II se fijó en él para nombrarlo obispo de Ciudad Valles y posteriormente de Torreón.
Dijo que quisiera que la gente siempre esté bien, pero en esta ocasión y aunque parecía que ya se había repuesto un poco de la situación, finalmente falleció y les avisaron en la Conferencia del Episcopado Mexicano.