Desde el anonimato, por temor a represalias, comerciantes en pequeño que laboran en el Centro Histórico de esta capital denunciaron un nuevo modus operandi de asaltantes que aprovechan específicamente el horario de apertura o de cierre de los comercios para delinquir.
Tiendas de abarrotes, panaderías, pequeñas cafeterías, cocinas económicas y otros negocios situados en calles secundarias y que “no llaman tanto la atención”, son el blanco principal de ladrones que aprovechan horas tempranas o ya nocturnas para “caerle” a sus víctimas y sustraer mercancías diversas, o bien para llevarse las ventas del día.
Se recogieron comentarios de asaltos ocurridos en calles como Independencia, Melchor Ocampo, Simón Bolívar, Ignacio López Rayón, Ignacio Comonfort, Pascual M. Hernández y otras del sector suroeste del centro de la ciudad.
Los quejosos se dijeron desanimados respecto a presentar denuncia porque los trámites son complicados, tardados y al final no se obtiene la reparación del daño.