Asaltos y vejaciones por parte de quienes aparentemente son policías son parte de lo que han pasado en su camino de la frontera del sureste mexicano hasta San Luis Potosí, refieren los propios viajeros. Este 2 de noviembre, además, enfrentaron la baja afluencia de trenes, por ser fecha festiva en México.
Sanín Criollo Correa, procedente de Venezuela, aseguró que lo más difícil fue pasar toda la selva de Panamá, tramo conocido como el “Tapón de Darien” y de Guatemala hacia México.
También enfrentó, media hora antes de llegar a la Ciudad de México, el secuestro del autobús en el que viajaba a manos de policías o por personas con apariencia de policías, que sólo dejaron ir a los viajeros hasta que les dieron todo su dinero.
Criollo Correa comentó que el secuestro de ellos duró 8 horas, y en el autobús viajaban niños que mayores, pero no se les dejó moverse hasta que hubiera modo de que le soltaran dinero a los captores, que presume son policías.
Explicó que fueron amenazados y se les quitó hasta todo tipo de aparatos de telefonía celular, fueron amenazados y no se les pudo quitar dinero porque van sin nada. “Obvio, si, estaban uniformados”.
Anécdotas similares contaron otros migrantes que prefirieron mantener su nombre en reserva, pero permanecían en la vía en espera del paso del tren.
Lilia Rufina Meza Rodríguez, hondureña, aseguró que la travesía por México se les ha complicado porque los hondureños no tienen permiso para pasar por el país, pero en su caso particular lo que les ha sucedido es que no tienen dinero para moverse, y requieren del apoyo de casas de asistencia.
Explicó que en algunos casos han sufrido por comida y sobre todo por lo que deben comer los hijos, “pero hemos preferido comer los dos adultos para que ellos coman durante el viaje”.
Ambos migrantes coincidieron en que en San Luis Potosí se han encontrado gente bastante servicial a pesar de que ya no alcanza el lugar en la Casa del Migrante y viajar ferrocarril en días como el festivo, se ha convertido en una dificultad.