Con la presencia de cientos de feligreses, danzantes y visitantes de otras colonias de la ciudad, este domingo se llevó a cabo el descenso del Señor del Saucito en su 200 aniversario.
Previo a la salida de la imagen de poco más de dos metros de alto por dos de amplitud, la comitiva a cargo de la actividad religiosa detonó decenas de fuegos pirotécnicos, ubicado a las afueras del inmueble religioso.
Una vez que inició el recorrido del también llamado Señor de Burgos, comenzaron a resonar por más de 15 minutos las campanas de la parroquia y estallaron miles de pedazos de papel picado, que cubrieron la explanada del inmueble católico.
Al salir completamente del templo, el Señor del Saucito comenzó una procesión por calles aledañas, acompañado por creyentes, mariachis y cientos de comparsas, en su mayoría integrada por miembros que portaban penachos y máscaras.
A diferencia de otras ediciones, las autoridades municipales solo permitieron el cierre de un carril en un tramo de la avenida Fray Diego de la Magdalena, lo cual generó tráfico lento de los vehículos que transitaban por la misma.
En calles adyacentes, algunas personas aprovecharon la concurrencia a la festividad para ‘hacer su agosto’ y cobrar estacionamiento, colocando llantas, sillas y otros objetos en la vía pública.
Por la noche, se concluyó con la quema de más pirotecnia, venta de platillos típicos y la instalación de juegos mecánicos para los infantes. El 15 de marzo próximo, el Señor de Burgos retornará de nueva cuenta a su altar.