Banderas a media asta, en memoria de Madero

Este martes, las banderas a media asta en diversos edificios públicos de la capital potosina fueron el único recordatorio del asesinato, en 1913, del presidente Francisco I. Madero, quien en 1910 escapó de una estadía forzada de cuatro meses en nuestra ciudad para promulgar, desde Estados Unidos, el Plan de San Luis que logró la renuncia de Porfirio Díaz Mori tras 30 años en el poder.

La estatua en su honor, ubicada en el acceso principal al Centro de las Artes, ex penitenciaría del estado en la que Madero estuvo confinado junto con su compañero de lucha Roque Estrada, recuerda que este político de origen coahuilense tuvo más que ver con San Luis Potosí que otros personajes de la época como Venustiano Carranza.

En la calle que lleva su nombre, a un costado del Palacio de Gobierno del Estado, una gran placa colocada en un inmueble asegura que ahí fue redactado el Plan de San Luis, aunque otras versiones históricas dicen que no fue así.

En el cruce de la avenida Venustiano Carranza y calle Anáhuac, hasta hace pocos años, existió una vieja quinta llamada Villa Colomba en cuyas lujosas habitaciones, adornadas con gobelinos, pernoctó Madero. Esta propiedad fue destruida para erigir en su lugar una sucursal bancaria y un restaurante de franquicia internacional.