Bengalas de festejo arruinan a hojalatero

Apela a la solidaridad para pagar cuatro vehículos ajenos que se quemaron en su taller en Año Nuevo

Usuarios de pirotecnia redujeron a cenizas cuatro vehículos que esperaban atención en un taller de hojalatería ubicado en el fraccionamiento Jacarandas; el propietario del taller tiene una fila de cobradores y el responsable de causar el incendio no aparece.

Apela a la solidaridad para reunir los recursos que le permitan salir del enorme problema que le causaron quienes lanzaron luces de bengala y otros artefactos pirotécnicos hacia el interior del sitio donde presta sus servicios.

El propietario del taller, Ignacio Murillo, explicó que las fiestas de Año Nuevo transcurrieron sin novedad y sin embargo, el día primero de enero por la noche, mientras se encontraba en su casa, vecinos acudieron a avisarle que el taller se encontraba en llamas.

Explicó que en el taller se hallaba un Ford Falcon y de éste únicamente quedó la caja del motor intacta. El resto del vehículo se encuentra calcinado.

También esperaba atención para un problema de facias una camioneta tipo van Chrysler Town & Country de modelo reciente, misma que está completamente inutilizada y con el motor quemado, había un Chevrolet Camaro antiguo con motor adaptado para competencias. En el mismo lugar ardió totalmente un Volkswagen Sedán, cuyas llantas desaparecieron en su totalidad.

Para el caso de la camioneta Town & Country, la empresa aseguradora contratada por el propietario le pide una indemnización de 180 mil pesos que no tiene a la mano.

En total, el día del incidente se encontraban seis vehículos en el taller que se ubica en la calle Truenos, entre Avenida Prolongación Muñoz y Fray J. de Xuárez del fraccionamiento Jacarandas, pero a dos unidades no les sucedió nada.

Comentó que él no tuvo nada que ver con el incidente, pero la empresa aseguradora le insiste en que el vehículo se encontraba en el interior de su taller y por lo tanto, pretende hacer efectivo el cobro de ese dinero.

Dijo que el día 31 de diciembre, él se retiró a su casa sin problema, pero hubo vecinos a quienes les sobraron artefactos pirotécnicos y los tronaron en la calle. Sin embargo, un adolescente llegó a avisarles que el taller se encontraba en llamas y cuando arribaron al lugar salía fuego por el portón.