Durante la pandemia, potosinos bordearon con cubrebocas y pulseras la cerca metálica de la tumba de José Bustamante, ornamentada con una doliente de mármol llamada “La Niña” y confundida con alguna advocación mariana.
Desde hace algunas décadas, potosinos veneran a la doliente en el panteón del Saucito, le piden favores y le cuelgan “milagros” como testimonio de las intervenciones milagrosas que le atribuyen.
La doliente es un monumento funerario que era usual a finales del siglo XIX y principios del XX, en las tumbas de las familias adineradas, para dejar constancia del dolor de los deudos. José Bustamante nació en 1871 y murió 24 años después. Elaborada en mármol de Carrara, “La Niña” fue colocada una década después de la muerte de Bustamante. Se trata de una figura femrnina cubierta en señal de duelo y que carga una cruz.
En el transcurso de la pandemia de covid, los potosinos empezaron a dejar cubrebocas en los barandales, además de pulseras y listones. En ocasiones, le han atribuido al monumento la facultad de abrir y cerrar los ojos, un efecto visual generado por las sombras.