Miles de potosinos llenaron plazas comerciales, restaurantes, el centro de la ciudad, cafeterías, zapaterías, boutiques y tiendas de autoservicio, en busca de artículos con precios de descuento.
Los recorridos de miles de clientes incluyen todos los servicios de las plazas comerciales.
Y es que en diversos sectores de la industria ya fueron repartidos los aguinaldos y los trabajadores pudieron adelantar compras navideñas o simplemente gastar dinero.
Todavía antes de entrar la noche, los pocos trabajadores de las tiendas hacían un esfuerzo por atender a sus clientes, que una y otra vez se probaron los zapatos, buscaron tallas, tuvieron tiempo de revisar texturas, colores y acabados mate o brillante... y pagaron.
A las tiendas de ropa, el Buen Fin las tomó por sorpresa. Algunas boutiques no contaban con los inventarios deseados y una y otra vez se tuvieron que disculpar por la falta de tallas de la ropa. En otros casos, hubo quienes aprovecharon el aguinaldo para comprar lo mínimo necesario de la despensa.
La temporada de descuentos también orilló a los clientes a animarse a comprar pantallas, eso sí, a plazos.
En muchas tiendas aparecieron letreros con la leyenda Buen Fin, aunque sólo unos pocos exhibían ofertas.
En las tiendas era el ir y venir de niños señoras, estudiantes y algunos clientes que formaban fila. El caso era comprar, hasta las paletas de nieve que no están de descuento.
El gancho funcionó, y los letreros de 10, 20, 30 o 40 por ciento de descuento, llenaron muchas de las tiendas.