Directivos de Uber México señalaron que será en 2019 cuando se pueda lograr una regulación nueva y adecuada para las empresas de redes de transporte o ERTs, lo que permitiría destrabar los conflictos con taxistas y otros sectores de transporte público tradicional en las 43 ciudades donde la empresa tiene presencia.
Saúl Crespo, gerente de Comunicación, expresó que desde su llegada al país hace cinco años, Uber ha buscado que autoridades de los tres niveles de gobierno comprendan que las ERTs operan en un modelo inédito de economía colaborativa para el cual prácticamente no existen leyes.
Precisó que lo anterior no significa que Uber quiera operar en la ilegalidad, pues “ser ilegal significa ir en contra de una ley existente, y el hecho es que para empresas como la nuestra no existe una ley porque es un tipo de negocio que hasta hace poco no existía”.
Expresó tener confianza en que, a partir del próximo año, se logre concretar un marco regulatorio en ciudades como Guadalajara, Monterrey, Ciudad de México y Chihuahua, y que a partir de ello, más ciudades mexicanas hagan lo propio.
“Lo más difícil en esta labor es romper paradigmas y que los diversos públicos, como usuarios, taxistas y autoridades comprendan que no venimos a quitarle el trabajo ni el negocio a nadie, sino a complementar lo ya existente”, dijo.
Citó que en países donde Uber ya tiene más años operando, los taxis tradicionales no sólo no han desaparecido, sino que mantienen su mercado implementando algunas mejoras en el servicio.
En algunos estados, la empresa aporta el 1.5 por ciento de sus ingresos a los gobiernos locales para apoyar programas de mejora de la movilidad urbana, aunque lo que ha faltado es que las autoridades informen de manera transparente el uso y destino de este recurso.