Las cabañuelas han sido un método tradicional de usar los primeros 12 días del año para pronosticar el clima de todo el año, que se remonta al siglo XVII, y es un conocimiento adquirido por los agricultores, dijo Carlos Contreras Servín, investigador y académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Sin embargo, aseguró que no es posible hacer pronósticos confiables a tan largo plazo como el de 12 meses. Detalló que en aquellos tiempos la agricultura era la principal base económica del mundo y era lo que más preocupaba a las familias.
Explicó que, a raíz del cambio climático, en los últimos cien años la temperatura se fue transformando en eventos más extremos, es decir que hay años en que los días pueden ser más calurosos, más secos, o más lluviosos.
“Las cabañuelas podrían haber tenido cierta lógica e interés en predecir un clima, con cierta regularidad se pueden hacer pronósticos para un año, pero esos pronósticos van a tener un grado alto de error, el servicio meteorológico, hace pronósticos de temperatura y lluvia a tres meses, que es lo máximo que se pronostica y, aun así, esos pronósticos tienen un grado alto de variabilidad, o que no se cumpla al cien por ciento”, enfatizó.
En ese sentido explicó que no hay un método 100% confiable, que indique el comportamiento del clima a lo largo del año, ya que el pronóstico se hace a corto plazo, es decir de tres días y a largo plazo tres meses, ajustando las variaciones.