Callejón del Buche se llenó de vida

Este Viernes de Dolores fue visitado por miles de fieles a apreciar los altares

La celebración del 125 aniversario de la instalación de altares de Dolores y reparto de reliquias como agradecimiento en el Callejón del Buche, atrajo a miles de potosinos.

Desveladas y meses de planeación, dieron a la calle Altamirano la vida que recupera cada año, con la fiesta y colorido que no tiene ninguna otra en la ciudad.

El esfuerzo de los vecinos se vio reflejado en las caras de agradecimiento de los visitantes que recibieron una paleta de colores y sabores, agua de chía, y algunos hasta un algodón de azúcar.

Herminia Ramos Torres, ahora de 94 años de edad, es el vivo testimonio de que sus papás y sus abuelos comenzaron el festejo del Viernes de Dolores, cuando ella era una niña y organizaron el altar en la calle Altamirano y por esa causa es conocida como la casa más antigua donde se celebra. 

Esta ocasión regalaron helados.

En la celebración del aniversario, los vecinos recuerdan que desde que los papás de la señora Herminia comenzaron a trabajar con los altares, y después, se fue extendiendo al resto de las casas de los alrededores, e incluso del tramo que está entre Damián Carmona y Mariano Hidalgo.

La gente acude a conocer la casa más antigua y ya se convirtió en una tradición; se les ofrece helado, agua y manzanilla como reliquia a quienes van a ver los altares de Dolores.

El agua representa lágrimas de la virgen y al mismo tiempo, es un símbolo de lo que representan los siete dolores de la Virgen de María.

De ellos, el primero se dio cuando María presentó al niño en el templo; el segundo, cuando huyeron a Egipto; el tercero, cuando el niño se pierde y se va con los doctores; el cuarto, cuando lo toman preso en la escena del viacrucis; el quinto, cuando se halla en la cruz; el sexto, en la piedad, cuando la Virgen María lo recibe en sus brazos ya muerto; y el séptimo, cuando lo llevan al santo entierro.