El aumento de las temperaturas está afectando significativamente las ventas de productos alimenticios, como las populares “jicaletas” y los vasos de fruta. Los vendedores han reportado una disminución en la demanda, preocupados por la calidad y la frescura de los productos en medio de la ola de calor.
El calor excesivo no solo compromete la frescura de las frutas, sino que también incrementa el riesgo de una descomposición, lo que resulta en pérdidas económicas para los comerciantes.
“Ahorita tenemos poca venta, se supone que estaríamos aprovechando porque se antoja algo fresco, pero la fruta se nos está echando a perder más rápido y la gente no quiere comprar productos que no se vean frescos”, dijo Mario López, un vendedor ambulante del Centro Histórico.
Además, los costos operativos también han aumentado, ya que los vendedores necesitan invertir en refrigeración para mantener sus productos en condiciones óptimas.