La diputada española Cayetana Álvarez de Toledo lanzó una crítica frontal al modelo político en México al advertir que el uso de recursos públicos y programas sociales se ha convertido en un mecanismo para sostenerse en el poder.
Durante un encuentro con medios de comunicación, sostuvo que existe una relación de dependencia entre el gobierno y la ciudadanía que debilita la democracia, al sustituir la libertad individual por esquemas de control político.
"Utilizan el dinero de todos los mexicanos para pagarse su permanencia en el poder", afirmó.
La legisladora cuestionó que los apoyos sociales se utilicen con fines políticos y no como herramientas para generar autonomía, al señalar que este modelo termina por limitar la libertad de los ciudadanos y condicionar su participación democrática.
En ese sentido, advirtió que el respaldo en las urnas no justifica la concentración de poder ni el debilitamiento de las instituciones. Por el contrario, sostuvo que un gobierno electo debe reforzar los contrapesos y respetar la división de poderes.
Alertó que México atraviesa una "involución antidemocrática", caracterizada —dijo— por ataques a organismos autónomos, presiones sobre el Poder Judicial y un entorno adverso para la libertad de expresión.
Álvarez de Toledo también hizo un llamado a la sociedad civil y a las fuerzas políticas a organizarse y defender el Estado de Derecho, al considerar que el riesgo no es solo coyuntural, sino estructural para el sistema democrático.
Advirtió que, sin participación ciudadana activa y sin unidad entre quienes defienden la democracia, se facilita la consolidación de modelos de poder sin límites.
Inseguridad, el otro gran foco
Además de sus críticas al modelo político, la diputada señaló que México enfrenta un problema central de inseguridad, al considerar que la violencia y el crimen afectan directamente la vida democrática y el desarrollo económico.
Sostuvo que sin condiciones de seguridad no puede haber inversión, crecimiento ni libertades reales, por lo que consideró urgente atender este fenómeno como prioridad nacional.
Finalmente, también se refirió al papel de la sociedad frente a la crisis de violencia, al destacar la labor de colectivos como las madres buscadoras, a quienes calificó como ejemplo del vacío que deja el Estado en la búsqueda de justicia.
Con ello, concluyó que México enfrenta un doble desafío: contener la violencia y frenar el deterioro democrático.