El nombramiento de León XIV, el cardenal Robert Prevost, como el Papa sucesor de Francisco, es un orgullo para los ciudadanos y más para quienes lo han conocido, pero además es una decisión adecuada y lo sabe la gente que lo ha conocido, porque ha dejado raíces y huellas en Chicago, su tierra natal, y en Perú, aseguró Frank de Ávila, expresidente de la Asociación de Clubes y Organizaciones de Potosinos en Illinois (Acopil).
Dijo que para él, los votos a favor de Prevost fueron parte de una buena elección de los cardenales participantes en el cónclave.
“Va a tomar tiempo acostumbrarnos... Otra vez un papá no italiano... ¡válgame!”.
Lo considera el primer papa que pudiera ser el máximo jerarca de la Iglesia católica más cercano a los habitantes de San Luis Potosí y a los paisanos de Chicago, y esa sin duda es una buena sorpresa para ambos territorios donde radican potosinos.
“Es difícil acostumbrarnos, pero qué buena onda, ¿no?. A ver si nos bendice mucho a los potosinos y nos hace más santos de lo que ya somos”. Dijo que no hay duda de que habrá una abierta identidad con América, porque finalmente nació en Chicago y se nacionalizó peruano, pero al mismo tiempo es de Chicago y no hay duda de que se cruzó con potosinos, como también lo hizo en sus viajes a todo el mundo.