“Muchas veces” se ha perdido el fondo religioso a la representación de la Pasión del Señor del Barrio de San Juan de Guadalupe y la Procesión del Silencio, aprovechándose el aspecto turístico y “los beneficiados son otros”, criticó Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
Este Viernes Santo, por primera vez en su historia, no se realizó ninguna de las actividades representativas de Semana Santa en la capital potosina, a fin de evitar la propagación de contagios del COVID-19.
El arzobispo dijo que Dios se “vale de todo” para hacer un bien a la humanidad, es decir, recapacitar y generar conciencia, a través de los exhortos de la Secretaría de Salud de no salir de casa y guardar sana distancia.
Dijo que los más afectados por la suspensión de ambos eventos, fueron los empresarios hoteleros, restauranteros, comercios y de prestación de servicios.
“Como se nos ha advertido, estamos afectados también económicamente. Para todas estas familias… porque detrás de todo esto hay muchos trabajadores, hay muchas familias. Afecta a todos en una palabra, pero esto (la contingencia sanitaria) algo nos tiene ayudar a recapacitar”, dijo.
Cabrero Romero lamentó que, mientras las autoridades, policías, bomberos y otras corporaciones mantienen operativos donde llaman a la ciudadanía a quedarse en el hogar, un sector de pobladores sale a las calles, inclusive con sus hijos. “Todavía no les cambian el chip”, criticó.