Jonathan Quintero García, investigador del Colegio de San Luis y presidente del Consejo Hídrico Estatal (CHE), advirtió que la sequía no debe entenderse únicamente como un fenómeno climático, sino como el resultado de decisiones tomadas durante años sobre el uso del territorio y la gestión del agua.
En entrevista, el académico señaló que las consecuencias de esta problemática recaen principalmente en los grupos más vulnerables, quienes enfrentan mayores riesgos por la contaminación del agua, enfermedades, inundaciones y una disminución general en su calidad de vida.
En el marco de las jornadas "La crisis hídrica en San Luis Potosí, causas, impactos y alternativas", explicó que la falta de lluvias es solo una parte del problema. Indicó que, aunque las precipitaciones son importantes para el equilibrio ambiental, actualmente gran parte del agua ya no logra infiltrarse al subsuelo debido a la transformación del territorio. Como resultado, las ciudades son más propensas a inundaciones y cuentan con una menor capacidad de recarga de acuíferos.
Quintero García sostuvo que la crisis del agua tampoco puede atribuirse solo a factores naturales. Afirmó que existen múltiples elementos que suelen quedar fuera de los discursos oficiales.
Consideró preocupante que todavía existan propuestas para transformar espacios verdes públicos en proyectos inmobiliarios o comerciales, pese a las funciones ambientales que desempeñan para la regulación del agua y el equilibrio ecológico urbano.
Señaló que la ciudadanía generalmente no participa en la definición del crecimiento de las ciudades y las autoridades lo permiten, muchas veces sin mecanismos suficientes de participación social y planeación ambiental.
Finalmente, el académico consideró que aún hay margen para revertir parte de los efectos de la crisis mediante la recuperación de áreas verdes, la protección de zonas de recarga, el uso eficiente del agua, la captación de lluvia y una mejor planeación territorial.