“Es negociar con las personas. Eso es tráfico de personas, tráfico de votos”, juzgó Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, respecto a las organizaciones que durante el proceso electoral prometen miles de votos, en favor de cierto aspirante a un cargo de elección popular.
De acuerdo con el portavoz arquidiocesano, ningún partido político tiene derecho a utilizar al electorado como “mercancía electoral”, pues cada representante debe ganarse los votos conforme a sus méritos y propuestas.
Priego Rivera catalogó que los organismos o gremios que llevan a cabo estas prácticas presuponen manipulación de la ciudadanía, ya que de alguna manera éstos asumen: “‘Yo voy a hacer que voten por ti’”.
El portavoz católico local argumentó que esas manipulaciones ya debieron haber acabado desde hace “mucho tiempo” en una democracia como la mexicana, dado que representa “acarreó electoral”.
“El voto es libre (…) Aquí hacemos un llamado a que cada uno (de los ciudadanos) se siente libre de votar por quien crea que es la mejor opción en una contienda electoral, no porque el líder sindical los guíe o porque tal o cual los incite a ello”, exigió.