¿Cuáles son las claves de un buen sistema educativo?

La mejor inversión de un país es en educación, ciencia, tecnología e innovación; un ejemplo son las vacunas que han salvado millones de vidas en la pandemia de COVID-19.

Algunos de los países con el mejor nivel de educación básica son Finlandia, Japón, Corea del Sur y Dinamarca, en los cuales encontramos niños creativos y con ideas innovadoras para resolver problemas. 

En países como Finlandia no se les deja tarea a los niños y se les da más tiempo de recreo para que puedan interactuar con sus compañeros y explorar su medio ambiente y disfrutar de su infancia, además de incluir materias como talleres de manualidades, arte, literatura, música, deportes, entre otras. También se enfocan en tratar de solucionar problemas en equipo, teniendo como guías a maestros con la mejor preparación posible, los cuales son respetados por toda la comunidad, ya que su labor es fundamental para que con el apoyo de los padres, se logre una formación integral y se cuente con ciudadanos que aporten a la mejora del país y su labor tenga un impacto social.

En Japón, los niños respetan al maestro y al adulto mayor por la admiración que les tienen, además, ellos cuentan con una organización y concepto de responsabilidad envidiable, por ejemplo, limpian sus salones y pasillos y sirven a sus compañeros la comida, lavan los platos y agradecer a los cocineros que prepararon los alimentos. Por otro lado, desde pequeños van solos a las escuelas primarias ya que es un país seguro. Esta cultura de organización, respeto y servicio tiene dividendos palpables en la calidad de los productos japoneses.

Para los ingleses la puntualidad es fundamental y los motiva a cumplir metas a tiempo, además que en muchas universidades el profesor de la materia es usualmente el autor de los libros de texto y la experimentación (prácticas de laboratorios) se realizan con las metodologías y equipos más avanzados, ya que se cuentan con un fuerte apoyo del gobierno para equipamiento, y usualmente los ayudantes son jóvenes investigadores en formación que alientan a los alumnos a hacer ciencia. También se les motiva a plantear varias soluciones a un problema y a nivel de posgrado, se les capacita para elaborar ensayos donde tiene que leer mucho y plantear el camino o pasos a seguir para hacerse preguntas y contestarlas de la manera más rigurosa posible.

En Hong Kong han implementado un sistema de becas a nivel licenciatura donde los mejores estudiantes del mundo pueden recibir una beca completa para que hagan sus estudios en ese país, y aunque algunos de ellos se regresan al país de origen, otros se quedan a hacer posgrados o trabajar en Hong Kong, aportando al desarrollo científico o tecnológico, una inversión muy redituable ¿no creen?

En resumen, estos países forman alumnos con valores y capacidades para solucionar problemas y no solo “máquinas” que puedan memorizar información, ya que en estos últimos casos, cuando se enfrentan a un problema, no saben como integrar todo lo que se les ha enseñado y usualmente les es difícil implementar una estrategia metodológica que lleve a una solución. 

Ejemplos de países exitosos que han invertido en ciencia y tecnología

Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur conocidos como los tigres asiáticos, los cuales se levantaron de la crisis financiera a finales de los noventa, aumentado considerablemente su producto interno bruto en los últimos 30 años, con una tasa de crecimiento promedio anual de 7.5%. Ellos siguieron el ejemplo de Japón, quien ha invertido en ciencia y tecnología. Los 4 países se diversificaron pasando de la industria textil a la electrónica y han pasado de ser maquiladores a generadores de patentes y con ésto conseguir la independencia tecnológica. 

En otros países como USA, una de las mejores estrategias ha sido el formar consorcios donde el recurso para el apoyo a la investigación no solo proviene del gobierno, sino también de empresas y de fundaciones, de tal forma que al contar con más recursos se puedan generar soluciones a corto plazo y además al vincularse la academia con la empresa, se puede lidiar fácilmente con el conocido “valle de la muerte” en donde muchos desarrollos científicos y tecnológicos se estancan y no pasan de las universidades o de 

una publicación.

La Fundación Bill y Melinda Gates es un ejemplo de éxito ya que ha apoyado a científicos a generar desarrollos científicos o tecnológicos que han llegado al usuario, como plantas resistentes a sequía o vacunas; este ejemplo se ha seguido en países como México con la Fundación Slim.

¿Qué es la biotecnología?

La biotecnología es el uso de seres vivos o parte de ellos para la obtención de bienes o servicios, y aunque el término se inició a usar en la época de los sesenta por el desarrollo industrial, los procesos biotecnológicos se usaban desde 6,000 años A.C. de forma empírica, sin conocer las bases bioquímicas de los procesos como la producción de cerveza o alimentos fermentados en el lejano oriente. En México desde épocas prehispánicas los mayas ya producían el pozol que es un alimento fermentado del maíz y muchas culturas latinoamericanas utilizaban plantas para tratamiento 

de enfermedades. 

La biotecnología es una herramienta que usa muchas disciplinas como la microbiología, la bioquímica, la genética por citar algunas, y la biotecnología agrícola, médica y ambiental son algunas de las vertientes con más impacto en nuestra vida cotidiana.

¿Quién no desea un vegetal más sabroso y nutritivo?, o contar con un análisis de laboratorio certero que nos permita usar el medicamento adecuado para tratar una enfermedad, o agua potable de la mejor calidad.

Logros en biotecnología agrícola, médica y ambiental agrícola

Los vegetales son la base de la cadena alimenticia. Desde los principios de la agricultura la domesticación de cultivos se realizó seleccionando las mejores semillas por observación de características físicas o de tolerancia a enfermedades o a estrés por falta de agua, posteriormente con la llegada de la “revolución verde” se generaron semillas híbridas, basados en los conocimientos de los principios de genética, que iniciaron con los experimentos del fraile agustino Gregor Mendel, donde se observó que ciertas características de los guisantes verdes se heredan a la progenie; es así que se realizaron cruzas de plantas para obtener nuevas variedades, aunque este proceso puede tomar de 15 a 20 años. Además, se inició con el uso de maquinaria agrícola, fertilizantes, riego por cintilla, etc., lo cual generó mejores rendimientos a un menor costo.

Posteriormente se generaron nuevos cultivos con el uso de mutagénesis física o química y por ingeniería genética, y se empezó a entender que hay ciertos marcadores moleculares (porciones de genes) de características agronómicas importantes, que pueden ser seguidos por técnicas de laboratorio, de tal forma se pueden buscar estos marcadores en miles de plántulas producidas en charolas y en pocos días seleccionar aquellas que lleven la información deseada para transferirlas al campo, reduciendo hasta a 5 años el proceso de obtención de una variedad mejorada.

Actualmente existen técnicas de edición genética aplicadas a las plantas, basadas en el sistema de defensa natural que tienen las bacterias contra los virus que las atacan, descubrimiento biotecnológico que dio el premio nobel a las Dras. Doudna y Charpentier en el 2020.  Ahora podemos modificar genes propios de una planta mediante estas tijeras moleculares, y mejorarlas; por ejemplo, una planta silvestre de tomate con poco rendimiento de frutos, pero resistente a enfermedades y estrés ambiental, puede modificarse y mantener sus características de tolerancia, pero mejorar su rendimiento, proceso conocido como domesticación “de novo”, el cual en menos de 3 años obtenemos una nueva variedad en el campo.

médica 

El desarrollo de métodos precisos de diagnóstico para detectar una enfermedad ya son familiares para muchos de nosotros, como la técnica de PCR para detectar el virus SARS-CoV-2 causante de COVID-19; si no contáramos con especialistas conocedores de la biotecnología médica y biología molecular, no se hubiera contado con esta técnica que nos permitió confinar y reducir muchos contagios y muertes. La técnica se basa en amplificar como una especie de fotocopiadora molecular, y detectar a un ácido nucleico del virus (ARN), siempre y cuando se encuentre en nuestra saliva si es que fuimos contagiados, incluso detectarlo antes de que presentemos síntomas.

Por otro lado, el desarrollo y uso de nuevas vacunas contra COVID-19 es una realidad, debido a que la pandemia trajo millones de muertes (más de 6.3 a la fecha), y motivó a varios grupos de investigadores a desarrollar vacunas por métodos no antes utilizados, que son más rápidos e igual de seguros y facilitan el generar millones de vacunas en poco tiempo a diferencia de los métodos convencionales que requieren el uso de huevos embrionados de pollo con periodos prolongados. Las vacunas de ARN llevan información de un componente del virus que no causa la enfermedad, el cual se protege con una cubierta lipídica, y al vacunarnos produce un compuesto en nosotros que sirve para prender nuestro sistema de defensa y protegernos del virus y así reducir  hospitalizaciones y muertes.

ambiental

El agua es el oro del futuro, y en algunos lugares ya es un problema serio el abasto de agua potable. El poder reutilizar este recurso es fundamental, por lo que muchas veces se requieren tratamientos físicos y microbiológicos para eliminar contaminantes como hidrocarburos o mercurio, y se han usado bacterias que pueden degradar esos compuestos a unos menos tóxicos o con toxicidad nula y reutilizarse para riego o consumo humano. 

México requiere invertir más recursos en educación, ciencia y tecnología para contar con gente capacitada en la solución de problemas y ser independiente tecnológicamente.

El Dr. Ángel Gabriel Alpuche Solís, es Coordinador del Laboratorio Nacional de Biotecnología Agrícola, Médica y Ambiental (LANBAMA) y Profesor Investigador Titular “C” de la División de Biología Molecular (DBM) en el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT). ¿Te interesa contactarlo? Puedes hacerlo a través de: https://lanbama.ipicyt.edu.mx/, alpuche@ipicyt.edu.mx

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Dr. Ángel Gabriel Alpuche Solís