Legislar en tiempos del COVID-19 parece tarea difícil. Una labor que exige aplicar medidas sanitarias nunca antes vistas: La sana distancia, escáneres de temperatura corporal, el uso intensivo de gel antibacterial y hasta rociar la suela del calzado con substancias que libren de riesgos virales a quienes ingresan a la sede del Poder Legislativo.
Este lunes, al entrar al edificio del Congreso frente a la Plaza de Armas, fueron muchos los afanes del personal de seguridad para lograr que todo mundo fuera debidamente “satanizado”, como murmuró uno de los guardias de fijo.
Sin embargo, dentro del Salón de Plenos “Ponciano Arriaga Leija” hubo momentos en que la asistencia superó las 50 personas y la disciplina se relajó… entre diputadas y legisladores.
A esta sesión, la primera desde la suspensión de actividades anunciada el 18 de marzo pasado, asistieron 23 congresistas, con la notable ausencia del presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), el panista Rolando Hervert Lara, además de las priistas Laura Patricia Silva Celis, María del Rosario Sánchez Olivares y la morenista María del Consuelo Carmona Salas.
Con la confianza de haber sido bien “satanizados” al ingreso, algunos diputados dialogaron a menos de medio metro de distancia con sus compañeros.
El uso de cubrebocas solo fue visible en los diputados Eugenio Govea Arcos, de Movimiento Ciudadano, Héctor Mauricio Ramírez Konishi, del PRI, y Mario Lárraga Delgado, de Encuentro Social. Otros, como “El Mijis”, Edson Quintanar, Marite Hernández y el veterano Óscar Vera, solicitaron su cubrebocas al personal de apoyo ya bien entrada la sesión.
La imagen más representativa de la “seriedad” con que algunos congresistas se toman la contingencia sanitaria, fue precisamente la de Vera Fábregat, quejándose desde la Tribuna: “¿Por qué nos exponen haciéndonos venir para tratar temas que no son de urgencia?, Mi presidente (AMLO) dijo que me quedara en casa. Estamos violando dos decretos”… mientras mantenía el cubrebocas sobre su cabeza, como si se tratara de un gorrito de fiesta infantil.
Eso sí, hubo personal legislativo que se dedicó a sanitizar los micrófonos y demás áreas de la Tribuna antes de cada intervención de los presentes.
Uno de los temas más importantes, el de lograr un consenso para que el Legislativo pueda sesionar e incluso votar por la vía virtual para evitar rezagos, se discutió entre acusaciones de que este Congreso está haciendo realmente muy poco para prevenir, junto con las demás autoridades del estado, “un contagio de dimensiones apocalípticas”.
El tema fue enviado a Comisiones y la sesión transcurrió hasta el final con escasos acuerdos y muy poca sana distancia.
A su salida, la mayoría de los legisladores “recordaron” que estamos en contingencia y le sacaron rápida vuelta a los representantes de medios de comunicación que, en vano, esperaron afuera para lograr notas “para toda la semana”.