La palabra “candelaria” proviene de candela: vela; por lo tanto, su significado está asociado a la luz. Ahualulco lo celebra con una procesión de ofrendas en cera escamada, algunas de ellas verdaderas esculturas elaboradas con una paciencia y destrezas que se cultivan por generaciones.
Con varios grupos de danza que cubrieron horas de evoluciones en el atrio de la parroquia y la plaza, tamalizas, cohetería y la procesión de ofrendas de cera escamada, Ahualulco festejó de manera tradicional la presentación del niño Jesús en el templo, pues la candelaria es una serie de fiestas que se relacionan con la infancia de Jesucristo, a la vez que es una fiesta popular, esperada porque implica la tamaliza que el 2 de febrero invitan quienes tuvieron la fortuna de encontrar al niño en la rosca de reyes.
Entre las ofrendas realizadas completamente de cera de abeja natural, como mandan los cánones de esta artesanía para ornamentar los altares, había arreglos de coloridas flores, copones. Signos eucarísticos y una enorme cruz que parecía de encaje.