Este año se conmemora el centenario de la creación de la enchilada, un platillo tradicional que da identidad al municipio de Soledad de Graciano de Sánchez y el cual abarca una historia familiar por varias generaciones, actualmente doña Vicenta Coreño Castro, quién se casó con el hijo de Victoria Medellín Jalomo, la creadora de este platillo en 1919, continúa con la elaboración de las enchiladas potosinas junto a sus hijas, consolidándose en el gusto de sus clientes por su auténtico sabor.
Desde el año de 1986 doña Vicenta emprendió el negocio de las enchiladas y en el 2002 junto a sus hijas María de la Luz, Ana Cristina, Rosa Elena, Dolores del Carmen, y Berenice del Rocío elaboran las enchiladas al estilo de doña Victoria, en la calle Mariano Matamoros, en la cabecera municipal de Soledad.
Indicó que este año fue nombrada cocinera tradicional, y “ahora seré la primera que va a representar a San Luis Potosí a nivel nacional por medio de un programa llamado Probemos México gracias a este platillo, por lo cual me siento honrada y muy feliz, porque todo, aunque al principio fue difícil, todo lo hice con mucho amor”, expresó.
“No fue fácil, me costó lágrimas, desvelos que hoy en día rindieron frutos y de lo cual me siento orgullosa”.
Doña Vicenta relató como doña Cristina Jalomo Medellín, abuelita de su esposo, de forma fortuita acudió a moler su nixtamal debido a que vendía tortillas, sin embargo, en aquellos tiempos como el molino era de gasolina no se detenía por cada molida, y alguien que con anterioridad había molido pasta para mole, ocasionó que la masa de doña Cristina le quedará rojiza, lo que provocó que regresará a casa enfadada.
Pero como doña Cristina no era una persona que desperdiciara la masa, comenzó a hacer las tortillas rojas y las personas que le compraban le preguntaron por qué estaban rojizas, y como la señora siempre tenía un molcajete con salsa y queso, comenzó a hacer unas quesadillas con la masa, a las personas les agradó y de ahí fue que inició que comenzó a vender en la esquina del jardín principal, utilizando un brasero para alumbrarse y su cazuela de barro.
Dos de sus hijas Josefa y Victoria fueron las que continuaron con la elaboración de este platillo, en el año de 1965 y Victoria la suegra de doña Vicenta falleció en 1985 y fue desde el año de 1986 que Vicenta Coreño impulsa esta tradicional comida, y quien es ahora propietaria de las nombradas “Enchiladas Soledenses” en el municipio del mismo nombre.