Finanzas sin filtro La generosa CEA
En esta era, los celulares permiten a cualquiera, por menos habilidad que tenga, manipular las fotografías que toma, embelleciéndolas con centenares de alternativas gráficas, y elegir las más favorables para presumirlas en redes sociales.
Pues bien, conociendo los resultados de la revisión que hizo la Auditoría Superior del Estado (ASE) a la cuenta pública 2017 del ayuntamiento capitalino, bien se puede aplicar la analogía de las fotos alteradas al gobierno de Ricardo Gallardo Juárez.
Al menos, en la comparación de resultados en las revisiones hechas al año 2016 y al pasado. Se recordará que la última revisión fiscalizadora a cargo de la ASE de Jesús Martínez Loredo, la alcaldía capitalina tuvo el inverosímil logro de no presentar ninguna irregularidad y, por tanto, no tener un centavo observado.
La idílica cuenta, desde luego, fue presumida por el ayuntamiento, pero los resultados obtenidos por la Auditoría Superior de la Federación en ese mismo año, empezaron a afear la imagen al señalar que en su revisión de fondos federales, hallaron más de 400 millones de pesos en anomalías.
El golpe definitivo es el reporte de observaciones de este año de la ASE, que no fue de 200 millones, como se había adelantado, sino de 301.1 millones de pesos.
¿Por qué pasó la alcaldía de una administración impoluta a un gobierno que presentó un abanico de irregularidades? ¿Por qué la “foto” de 2016 fue el
selfie
ideal y la de 2017 es mucho menos agradable?
Se arriesga una teoría: el filtro, que distorsionó la cruda realidad para hacerla un motivo de presunción. Y en este caso, el filtro, hablando en términos de apps fotográficas, fue la ASE de Martínez Loredo y, por extensión, los diputados y “La Ecuación Corrupta”.
Desactivado el filtro embellecedor, emergió la fea realidad, en forma de observaciones de millonarias anomalías del erario.
Hubo de todo: la chapuza de las licitaciones desiertas para entregar los contratos directos, el fantasma de Sandra Sánchez y los 21 millones irregulares en el trámite de medicamentos, 4 autos adquiridos y de los cuales no hay evidencia de dónde están, compras irregulares, subejercicio de recursos y otras más.
Pareciera que la confianza en el triunfo aplastante el primero de julio generó una actitud complaciente que evitó el maquillaje del desastre, inútil si iban a retener la alcaldía. Ahora, tras el desastre electoral, el gobierno gallardista parece empeñado en arreglar las cosas a última hora. De ahí podría explicarse la tardanza en iniciar el proceso de entrega recepción.
Pero el ayuntamiento luce atrapado. El argumento esgrimido de que el ayuntamiento no ha sido notificado de las anomalías y de que aún no se solventan los señalamientos se derrumba en el propio reporte de la ASE: la alcaldía tuvo oportunidad ya de aclarar las anomalías, pero en pocos casos lo logró.
Es decir, ya saben los resultados de la revisión y no pudieron arreglarlos.
Sería buena una explicación de la Comisión Estatal del Agua de por qué, si no hay responsabilidad del gobierno estatal en los incumplimientos que detonaron el pasado bloqueo del acueducto El Realito por productores afectados por las obras de la empresa concesionaria, se les entrego material para iniciar las reparaciones.
¿Anda pagando pecados que no cometió? ¿O sí?
¡HASTA MAÑANA!