DE TODOS...

Agresor a la vista ¿La vuelta de lo patético?

Perfiles de servidores públicos poco responsables con el ejercicio de su cargo, es lo que menos necesitamos. Otra vez, los electores no atinaron a mostrar los mejores perfiles para representar a los potosinos, y así se ve en los “cuadros” de legisladores que llegaron al actual Congreso del Estado. Diputados de espectáculo, algunos que ya envejecieron, otros que contratan familiares, y un diputado violento contra las mujeres.

Si nada ocurre, el diputado Edgardo Hernández Contreras abonará a su historial de legislador el patético instante en que usa la tribuna para amenazar y agredir a las diputadas Sonia Mendoza Díaz y Beatriz Eugenia Benavente Rodríguez. Un hecho violento de esa gravedad, en plena sesión pública de diputados, para gobernantes en su sano juicio, es suficiente para abrir un proceso, e incluso para retirar el cargo público a quien incurre en una conducta de ese nivel.

Las disculpas a una diputada son insuficientes cuando al diputado del Partido Verde ya se le pasó la mano. La violencia hacia ambas diputadas, en nada se relaciona con el calor de un debate parlamentario. En este último, los diputados contrastan propuestas, discuten ideas y buscan la mayoría de votos para defender sus argumentos, e incluso discuten acaloradamente, para imponer sus motivos. Si de ahí surge violencia, el lenguaje es otro.

Del hecho vergonzoso y violento de este jueves en plena tribuna del Congreso, hay mucho que discutir, principalmente, a partir de la postura cobarde de un servidor público, responsable de proveer a los gobernados de leyes, para causar daño a dos mujeres, que únicamente desahogaban la agenda contenida en la Gaceta Parlamentaria.

Lamentablemente, el Poder Legislativo no tiene contrapesos, sus leyes son la última palabra, y las redes de complicidad permiten agresiones de esa naturaleza, que se quedan en la impunidad. Los acuerdos no tienen partido político, no tienen fracción parlamentaria ni comisión legislativa. Portarse mal tiene sus privilegios en el Congreso del Estado.

Peor escenario aún, es el que espera al Congreso si sus diputados no son capaces de parar en seco agresores con charola. Las últimas tres legislaturas cuentan con sus propias “joyas” de diputados. En una de ellas, la presidente de la Junta de Coordinación Política, Rosa María Huerta, prometía rebaja de sueldos, sólo para ganar espacios mediáticos. Obvio, aún hoy los legisladores se llevan la misma proporción de dinero.

Hace un año, un diputado frecuentemente agresivo, de apellido Desfassiux, un legislador que viola cadenas de custodia como ocurrió con José Luis Romero Calzada, un diputado que compra bóxers con el dinero de los potosinos u otro que solicita dinero a presidentes municipales para que los organismos auditores lo vieran tan inmaculado como diputados de varios partidos la administración municipal de Ricardo Gallardo, creyéndolo ganador de elecciones en la capital potosina.

Era tan inmaculada, que los legisladores no vieron el nombre de Sandra Sánchez Ruiz en las pólizas para desaparecer casi 55 millones de pesos pagados con los impuestos de los potosinos, que sin duda, esperan una reacción pública para el caso del legislador que ofende, atemoriza y agrede diputadas.

¡HASTA MAÑANA!