Un tribunal federal descubrió un caso de falsificación de firma en un documento oficial por parte del segundo síndico de la Alcaldía capitalina, Ángel Contreras Carrizales. La veracidad de la firma apócrifa fue incluso ratificada por un peritaje ofrecido por el ayuntamiento, pero fue desmentido por otros dos análisis que concluyeron que el funcionario no había firmado una petición de amparo.
Al concluir que la firma de la solicitud de amparo era falsa, José Luis Sierra López, magistrado del Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Noveno Circuito, sobreseyó la petición de amparo; así, la alcaldía perdió la oportunidad de defenderse de un laudo que lo condenaba a pagar 250 mil pesos a una empleada despedida.
Según los antecedentes del expediente de amparo 160/2018, el 14 de diciembre del año pasado, el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje condenó al ayuntamiento a pagar esa cantidad a una empleada despedida en 2013.
El 31 de enero de este año, el ayuntamiento presentó una solicitud de amparo al Tribunal Colegiado, supuestamente firmada por Contreras Carrizales.
La tercera interesada en el juicio, es decir, la empleada que ganó el laudo, presentó en marzo pasado un incidente por falsedad de firma, el cual fue aceptado por el Tribunal.
Para tramitarlo, entre mayo y junio analizó tres dictámenes de especialistas en grafoscopía nombrados por la alcaldía, por la empleada despedida y uno de una perito de la Procuraduría General de la República.
Los dos últimos concluyeron que la firma en la solicitud de amparo no correspondía a la proporcionada por Contreras Carrizales, y por tanto, era falsa.
La alcaldía insistió, a través del peritaje que presentó sobre la signatura, de que la firma era real, pero no convenció al Tribunal, que desechó la prueba.
Así, con base en los dos peritajes, concluyó que la firma del amparo era apócrifa, por lo que declaraba sobreseído el amparo.