Con una misa en la Catedral Metropolitana, la arquidiócesis despidió al sacerdote Jaime de la Vega Varela, considerado uno de los más queridos de la zona norte de la ciudad, por años párroco de “La Preciosa Sangre”, en Mártires de la Revolución, quien inicialmente se formó en lo profesional como profesor, y también se identificó con los jóvenes y actividades juveniles en la Parroquia de la Santa Cruz, en la Colonia Industrial Aviación, en la década de 1990.
El sacerdote se infectó de coronavirus, ya se había restablecido, pero falleció a consecuencia de los daños colaterales a la salud.
En la homilía pronunciada en la catedral, el arzobispo Cabrero Romero, dijo que el conocido como “Padre Jaime”, será recordado por la labor sacerdotal en una de las zonas populares que necesitaron de él para la reconstrucción social.
Dijo que se le consideraba muy cercano a la gente y muy querido, y desarrolló sus tareas hasta que fue contagiado del coronavirus COVID-19, finalmente se repuso, pero le trajo secuelas a la salud.
Sacerdotes que lo conocieron, informaron que el padre Jaime técnicamente había superado el COVID, pero su salud ya se había debilitado y murió de un infarto, producto de las secuelas.
El Padre Jaime, también es recordado en la Colonia Industrial Aviación, donde desarrolló su labor religiosa, principalmente con jóvenes.