Trabajadora del IMSS denuncia despido injustificado

Actualmente enfrenta un proceso legal en el que su defensa exige la reinstalación

Una trabajadora de la clínica Cuauhtémoc del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en San Luis Potosí denunció que fue despedida y actualmente enfrenta un proceso legal en el que su defensa exige la reinstalación.

Acusó que la rescisión se sustentó en pruebas irregulares y en un conflicto derivado de presunta violencia laboral dentro de una unidad médica.

La afectada, Leticia Ávila González, licenciada en enfermería con especialidad en inhaloterapia, fue separada de su cargo tras ser señalada por presuntas violaciones a estatutos institucionales, acoso laboral y por haber denunciado agresiones físicas contra un médico. Su defensa sostiene que el despido fue injustificado y que fue la única trabajadora sancionada a partir de la investigación interna.

El abogado Juan Miguel Chávez Vázquez afirmó que la rescisión se basó en cuatro declaraciones de trabajadores de confianza y en una videograbación presuntamente obtenida de forma ilícita, sin intervención de la trabajadora ni de su representación legal. Indicó que el caso ya se encuentra en la vía laboral federal y en espera de audiencia de conciliación ante el Centro de Conciliación y Arbitraje Federal.

Señaló como responsables de la decisión al director de la unidad, Víctor Manuel Quintero Rivera, y a la delegada estatal del IMSS, Cristina Rodríguez Nester, y acusó que la notificación del despido ocurrió el mismo día en que la trabajadora tenía programada una cirugía renal que no se realizó, lo que derivó en la afectación de su derecho a la salud y en el agravamiento del conflicto laboral.

Ávila González afirmó que, tras 11 años y 5 meses de servicio, quedó en abandono e incertidumbre económica, mientras que su defensa advirtió que el caso podría escalar a instancias centrales del instituto y del ámbito sindical si no se alcanza un acuerdo en la etapa de conciliación. "Espero que mis compañeros no tengan miedo a alzar la voz. Todos tenemos el derecho a la libre expresión y no podemos quedarnos callados ni normalizar la violencia que se vive aquí", concluyó.