Algunos mercaditos de “consumo local”, de acuerdo con testimonios de personas participantes, han desvirtuado sus objetivos originales para convertirse simplemente en un negocio redituable para unos cuantos, a través del cobro de cuotas onerosas que no corresponden con los servicios prestados a las y los emprendedores.
Esta opción de comercio surgió hace unos años, principalmente para beneficiar a personas dedicadas a crear o fabricar productos propios, originales, pero que tenían poca probabilidad de pagar la renta de un local fijo.
Se trataba, más que nada, de promover el consumo de bienes y servicios hechos en San Luis Potosí y que las y los consumidores pudieran tener contacto directo con las personas creadoras o productoras.
En estos mercaditos, se pagaba una cuota módica y así se maximizaban las posibilidades de obtener una ganancia significativa al participar.
Actualmente hay mercaditos que cobran cuotas hasta de mil 500 pesos por un espacio reducido y unas cuantas horas de venta, además de que se piden cooperaciones adicionales para gastos de luz, mobiliario, sonido, pago de derechos municipales, limpieza y más.
Para colmo, hay numerosos expositores dedicados a la reventa de productos no originales ni hechos en el estado, lo que termina por no beneficiar el consumo local y convertir este tipo de iniciativas en un tianguis como cualquier otro de la ciudad.