Si el principal insumo para autotransporte es el combustible, y si ha aumentado su precio, representa nada más por esa causa, un cálculo aproximado de 4 por ciento de presión directa a la inflación, que se tiene que trasladar a los clientes, lo que repetido por tres meses, obliga a encarecer los servicios en un aproximado de 12 por ciento, advirtió Norberto Cueto, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar).
Dijo que el diésel ha subido un aproximado de 3 pesos por cada mes, lo que obliga a establecer nuevas tarifas para el uso de los servicios. Añadió que hay algunos transportistas que sí están trasladando el valor a los consumidores finales, pero otros que están aguantando porque creen que esa condición es temporal, aunque hay muchas variables como el incremento al precio del acero, que a su vez se refleja en el costo de las carrocerías y los remolques, elaborados a base de acero.
Agregó que por un lado viene el incremento del precio de los combustibles, lubricantes y aceites y por el otro el caso del acero que es vital para la operación del sistema de transporte de carga y de pasajeros.
Aseguró que hay un programa del Gobierno Federal para renovar tanto autobuses como vehículos de carga y ahora como tal no se puede hablar de un precio fijo, porque el costo de los camiones suele venir en dólares y en cuanto al dólar hay variantes en los precios, que actualizan el costo de los vehículos.
Dijo que hay un programa del Gobierno Federal en pro de la deschatarrización, pero si hay aumentos de hasta cuatro o cinco puntos porcentuales por encima de lo que se traía.
Observó que por ejemplo, si algún permisionario se anima a comprar cien autobuses para ponerse a trabajar, es un hecho que esos puntos porcentuales obligarán a gastar diferencias millonarias de dinero nada más para la adquisición. “Es una cantidad impresionante de dinero, aunque ya hay varios programas financieros que incluyan el arrendamiento, créditos directos y otros que ayudan a fortalecer la adquisición de unidades”.