Ser sepulturero, es un oficio que no muchas personas se atreven a realizar, pero a Don Refugio Oviedo eso no le asusta y ha encontrado su forma de vida entre los muertos; su jornada la pasa en un silencio sepulcral en el Panteón Municipal de Soledad, donde cuenta ha encontrado todo tipo de cosas raras.
Con más de 20 años laborando al interior de un panteón, Don Refugio ha encontrado cantidades de objetos cuyos significados para él son inexplicables, muñecos dentro de frascos con alcohol, los llamados amarres para el amor, fotografías de personas, limones, hierbas y cuchillos, son sólo algunos de estos objetos que generalmente aparecen en las lápidas.
Para él, los frascos que ha encontrado enterrados, los atribuye a brujerías de alguna persona hacia otra, “los muñecos aparecen llenos de alfileres dentro de frascos con líquidos desconocidos, y envueltos en cueros de cerdo pintados con una especie de pintura negra”.
Comenta que es común que lleguen personas al mediodía, para ver enterrar dichos objetos, o para realizarse una especie de limpia.
Los fantasmas tampoco han pasado desapercibidos para Don Refugio, en ocasiones ha visto una especie de pájaro que se desplaza por las tumbas, similar a la forma de un cuervo que de manera inexplicable desaparece, ruidos y golpes extraños que se escuchan, pero al final parecen parte de su imaginación y les toma poca importancia.
Con el paso del tiempo Don Refugio ha aprendido a adaptarse a vivir rodeado de difuntos y cada que termina su actividad en el cementerio pide por todas las ánimas y al ser un fiel devoto reza por todas ellas.