Si bien la muerte de una persona es muy difícil de asimilar entre los familiares, cuando se suscita bajo una situación de violencia es mucho más traumático, explicó Omar Sánchez Armass Capello, director de la Facultad de Psicología de la UASLP.
Expresó lo anterior al ser cuestionado sobre si el proceso de duelo tardar más en concluir en las personas, cuando sus familias fueron víctimas mortales de hechos violentos como el feminicidio.
Durante enero pasado, la entidad registró 7 asesinatos de mujeres, de los cuales tres fueron tipificados como feminicidio, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Puntualizó que generalmente la regla para sobrellevar un duelo es de tres meses, por lo cual, si persiste más allá de ese periodo es recomendable buscar terapia especializada.
Aunado a ello, el especialista en psicología, advirtió que es frecuente encontrar casos donde las familias en duelo presentan estrés postraumático –ansiedad y recuerdos continuos de hechos traumáticos pasados-.
Sánchez Armass Capello ejemplificó que al perder un familiar con una enfermedad crónica degenerativa las personas tienen tiempo para procesar la muerte, en cambio sí de forma inesperada y violenta fallece un familiar, la reacción genera un “trauma terrible”.
“Si de por sí es difícil la pérdida, cuando está involucrada una situación de violencia se vuelve muchísimo más complicado, más traumático. Entonces, frecuentemente asociado al duelo también hay luego estrés postraumático”, dirimió.