Los helicópteros, en especial el de Sedena, han sido básicos para evitar el avance del fuego en un área de olmos, pinos y encinos. En tierra, unas 200 personas, entre brigadistas y voluntarios, trabajan en zonas de muy difícil acceso.
A simple vista, desde el aire, se aprecia un incendio que inició en pastizales y arbustos y se convirtió en forestal, bien adentro de la Sierra de San Miguelito, casi controlado en su totalidad, pero con tramos afectados en más de 40 hectáreas. Sólo en algunos puntos del “Cañón del Órgano”, se perciben puntos muy vivos de fuego.
La entrada de helicópteros al cañón es técnicamente imposible, y los brigadistas enviados, hacen lo posible por cortar el fuego mediante brechas, pero en algunos casos la situación se complica por la dirección de viento.
A lo largo del día, se alternaron turnos de trabajo brigadistas y decenas de viajes de aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana, de la Policía Estatal, de la Comisión Federal de Electricidad y el Víctor Coca Tango (matrícula VCT), el helicóptero de trabajo del gobernador Juan Manuel Carreras López.
Desde el aire, se aprecia fuerte afectación a ejemplares de olmo, pino piñonero y el encino, este último, capaz de propagar el fuego a lo largo del cañón. Más allá de la presa El Peaje y los cerros pelones y secos que los habitantes de la mancha urbana miran a su alrededor, manchones de bosque en una zona de difícil acceso son los que se queman.
A unos metros de las operaciones de carga de agua de los helicópteros, se activó un módulo de acopio operado por la Unidad Municipal de Protección Civil para recibir ayuda, botellas de agua y alimentos, que distribuyen a los participantes el personal de Protección Civil del Estado, Bomberos, el Ejército Mexicano y la Comisión Federal de Electricidad. Hasta ayer seguía llegando ayuda e incluso la Cámara Nacional de Comercio local llevó su propio apoyo en víveres y agua embotellada.
En tierra, alrededor de 200 personas, entre brigadistas de Sedena, Sedarh, Seguridad Pública del Estado, Conafor, las unidades estatal y municipal de Protección Civil y voluntarios de las comunidades cercanas al siniestro participan en las tareas de tierra, abriendo brechas cortafuego para evitar el avance de las llamas. Semejante ejército requiere agua y alimentos que los helicópteros llevan.
Generalmente, la Comisión Federal de Electricidad acude a apagar incendios para prevenir afectaciones a las redes eléctricas, o para inspeccionar las condiciones de la sierra.
El helicóptero Mi-17 del Escuadrón 303 de la Fuerza Aérea Mexicana, un monstro de fabricación rusa, es, según los entendidos, muy popular por su bajo costo de operación: sobre los 900 dólares por hora. Se usa para transporte de tropas o de carga. Sus operarios no paran en cargar el Bambi Bucket, una especie de bolsa-balde de 2 mil 500 litros, alzar el vuelo y vaciar en las líneas de fuego donde se requiere. En tres horas y cinco minutos ha posido realizar hasta 12 descargas.
El secretario general de Gobierno Alejandro Leal Tovías informó que del helipuerto provisional al sitio del incendio, se requerían siete horas caminando, y las condiciones del clima cambiaban con frecuencia. Lograron hacer dos helipuertos extras, uno de ellos a setecientos metros del incendio, lo que ha permitido atacar vía terrestre la superficie y la parte que se salió de la cañada ya puede ser atacada vía aérea.
Por ahora, no había esperanzas de concluir el incendio en sábado, pero podría demorar dos o tres días más.
La Secretaría de Seguridad Pública del Estado envió a Ciudad Valles el helicóptero de la Policía Estatal, para combatir un incendio que no cede por complicaciones del clima.
En semana y media, han sido identificados alrededor de tres incendios forestales en la entidad, y decenas de incendios de pastizales, la mayoría ya apagados o controlados.