El pastor de la Diócesis de las flores

A sus setenta y dos años de edad, el nombramiento de obispo sorprendió al sencillo sacerdote potosino; será el primero de Xochimilco, en la Ciudad de México

Sin esperarlo y hasta con cierta sorpresa, monseñor Andrés Vargas Peña recibió la gran noticia del Papa Francisco: ser el primer obispo de la Diócesis de Xochimilco, con sede en una alcaldía de la Ciudad de México caracterizada por la producción de flores, la circulación de bicitaxis y el folclore de sus habitantes. 

Sentado en la primera banca de la que será catedral, con semblante alegre, un traje sencillo de color negro, camisa talar, zapatos comodones con más polvo del que se ve en calzado de alta clerecía y una cabellera entrecana sin gel, monseñor Andrés Vargas Peña narra sus objetivos, retos y expectativas como primer obispo de la Diócesis de Xochimilco en la Ciudad de México. 

Admite que a sus 72 años se veía como obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México hasta su jubilación, un nombramiento otorgado por el Papa Benedicto XVI el 22 de junio de 2010.  Según el Derecho Canónico de la Iglesia Católica Universal, la edad límite para el ejercicio del ministerio episcopal en una diócesis es de 75 años de edad.

Su expectativa dio un giro de 360 grados hace algunas semanas al ser notificado por el Papa Francisco, que, tras la división de la Arquidiócesis Primada de México, se crearon las diócesis de Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco, y él, asignado a una parroquia en Xochimilco, sería el primer obispo titular de la nueva diócesis.   

 “Cualquier encomienda en la iglesia te llena de inquietudes y emociones porque miras en tu condición cómo la iglesia pone proyectos, y queda muy claro que es el Espíritu Santo, el mismo Jesucristo, el que confía la encomienda del Papa. Tengo muy claro que es en el poder de Jesucristo y del Espíritu Santo y es hacia la iglesia y la comunidad”, expresa el prelado.

La que será la iglesia catedral sufrió daños en el terremoto del 19 de septiembre de 2017; en la explanada fue colocada una gran velaria para las misas, pues por seguridad no es posible oficiar en el interior. El templo tiene algunas fracturas en las paredes superiores, un arco reforzado con un entramado de madera y la puerta principal hundida varios centímetros, lo que impide su apertura. La diócesis abarcará las alcaldías de Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac. El municipio de Xochimilco tiene una población de 415 mil 933 habitantes, según el Censo Intercensal 2015 del INEGI.

DE LA MINA A LA METRÓPOLI 

Vargas Peña nació en el municipio de Villa de la Paz, el 6 de diciembre de 1946. Fue ordenado presbítero el 12 de octubre de 1973. Años después fungió como director espiritual en el Seminario Mayor de San Luis Potosí.

El Papa Benedicto XVI lo nombró titular de la Diócesis antigua de Utimmira y Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, el 22 de junio de 2010.

Semanas después el 30 de julio de 2010, fue ordenado obispo por el cardenal Norberto Rivera Carrera, en la Basílica de Guadalupe, y asignado como Vicario General y Episcopal en la VIII Zona de Pastoral.

Entre los proyectos en su nuevo cargo, está el acercamiento del clero católico con los pueblos de la región rural de la Ciudad de México, es decir, salir al encuentro de los valores y prácticas culturales de la población, marcadas por una fortaleza radical para defender sus tradiciones. 

Reconoce que, al igual que en otras regiones del país, cada vez es más común visualizar poca asistencia en las iglesias como parte del ejercicio de acercamiento con Dios, por lo tanto, es ahí donde surge la disyuntiva de cómo acercar la buena nueva de Jesucristo a la comunidad.

Bajo ese contexto menciona algunos factores para el distanciamiento de los fieles, el trajín de los habitantes de comunidades alejadas de la cabecera municipal, quienes deben salir de sus casas a las 4 o 5 de la madrugada “cuando muy tarde” para al centro a trabajar o estudiar, después regresar a las 10 u 11 de la noche y “al otro día de manera semejante”, así como la oferta de otras propuestas religiosas o sectas.

“Yo tengo muchas ilusiones de que como presbiterio tomemos una cierta identidad de cercanía a los pueblos, que esa sea como nuestra identidad, claro, que venga de la apertura a la palabra de Dios; de la docilidad al Espíritu Santo y de la cercanía de las personas a esta singularidad o peculiaridad que tenemos en esta área, que llamamos los pueblos”, evalúa con una mirada pensativa.

Todo lo anterior se ejerce dentro de las actividades pastorales, sin embargo, ante la creciente incidencia delictiva en alcaldías de la Ciudad de México y otras regiones de la Republica, asume que los obispos del país mantienen un posicionamiento para colaborar en la cohesión social, la paz y en el decremento de la violencia, algunos a través de Cáritas Diocesana y otras áreas.  

“Todos percibimos y en algunas regiones de pronto más. En algunas áreas donde va a ser la diócesis, en concreto en la delegación del Tláhuac, es donde se capturó a esa persona que le llaman “El Ojos”, que tuvo una presencia muy notable como proveedor (de drogas) o al menos así se entendió (…) En la Ciudad de México y en otras partes del país hay mucha violencia”, reconoce mientras se toma las manos.

CATEDRAL DAMNIFICADA

Desde el 19 de septiembre de 2017 cuando se suscitó el sismo de magnitud 7.1, la ahora catedral de San Bernardino de Siena, construida en el siglo XVI, recibe en su explanada a los feligreses que cada domingo de mediodía acuden a misa. Bajo los toldos de la velaria adecuaron un tapanco como altar. 

En el interior del templo, una trama de polines apuntala una parte del techo, el marco de la puerta de la entrada y algunos muros limítrofes a ésta; cerca del techo lucen grietas de diferentes dimensiones. Una de las partes más dañadas del inmueble es la espadaña que remata la fachada.

El retablo principal donde destacan las imágenes de Jesucristo, la Virgen de Guadalupe y San Bernardino de Siena, ubicado detrás del altar, mantiene su magnificencia, pero su espacio luce lúgubre y oscuro por la falta de acceso de luz del exterior.

Con el anuncio papal de la creación de la diócesis y una vez que Vargas Peña tome posesión del cargo episcopal, la parroquia San Bernardino de Siena será elevada a catedral, cuyo protocolo se llevará a cabo el 5 de noviembre de 2019 en el exterior del templo. Tentativamente habrá ingreso al mismo solo por unos minutos para la dedicación.

CONTRASTES DE UNA MISMA FE

Monseñor Vargas dice que en Xochimilco, a diferencia de la capital potosina, la festividad es más notable por la profusión de flores, de cohetones y arreglos diversos. 

Enfatiza que, aunque hay muchas celebraciones en la alcaldía con la participación generalizada de la ciudadanía, son pocas las personas que acuden al rito litúrgico. “Yo creo que están son las oportunidades que como iglesia tenemos”.

“Algunos santos que son muy específicos, algunas advocaciones de la Virgen, por ejemplo, la Virgen de los Dolores, la Asunción, San Francisco y también hay otras advocaciones de santos, que, de alguna manera, tanto allá como acá, la gente tiene devoción”, comenta el monseñor. 

DE CUENTA EN CUENTA

Ya se sabe el posicionamiento de la Iglesia sobre el aborto ¿Cuál es su pensamiento al respecto? 

¿Cómo podemos decir nosotros que luchemos, que hagamos proyectos contra la violencia, que tratemos de salir de esta situación de violencia, si hacemos violencia desde la fuente de la vida? Yo respeto muchísimo a las posturas de alguien que diga: ‘yo defiendo mi cuerpo y todo’, pero quien se va engendrando es un ser humano (…) La iglesia tiene esta postura del aborto, porque para la iglesia cada persona es sagrada desde el principio hasta el final.

Con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, ¿cómo ve la relación Estado-iglesia?

La iglesia tiene muy clara su misión. Yo creo que se fue haciendo muy claro esto de la diferencia entre la iglesia y el Estado. La iglesia tiene una misión, que es anunciar el Evangelio, la buena nueva de Jesucristo (…) El Estado tiene una tarea distinta y tiene unos medios distintos (…) Siempre ha habido como una cercanía y distancia en algunos temas, como eso que estábamos hablando del aborto. 

Voy a desglosarle los nombres de algunos personajes y conceptos, y le pido si los puede definir con una o pocas palabras:

¿Andrés Manuel López Obrador? 

Es el presidente de México.

¿El Papa? 

Es el signo de comunión en la iglesia.

¿El demonio? 

Es una referencia de oscuridad, un punto de oscuridad y tropiezo. 

¿Xochimilco?

 Es el lugar de las flores y de la vida.

¿Villa de la Paz? 

Una bendición de fuerza y de fortaleza.

¿Redes sociales? 

Son una posibilidad, un reto, una emoción.

¿San Luis Potosí? 

Es un campo de vida. 

La entrevista con Pulso concluye con una charla informal en el comedor de su casa obispal, adyacente al templo. Una mesa con galletas de animalito, café negro y miel, así como un desayuno de huevo revuelto con frijoles de la olla y unos tamales pequeños rellenos de frijoles. El obispo ríe espontáneo. Es un hombre alegre y agradece la oportunidad de expresar sus conceptos e ideas en su nuevo encargo.