El reto de la enseñanza “especial”

Dos maestras de la USAER narran sus vivencias laborales

Con más de 130 estudiantes atendidos y un equipo de especialistas que trabajó en este centro educativo, la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) número 55 trabaja día a día para brindar atención educativa especializada en seis escuelas del municipio de Soledad de Graciano Sánchez. 

María Isabel Rodríguez Maya y Erika Patricia Martínez Tamez compartieron su experiencia y visión sobre los desafíos y avances en el ámbito de la educación inclusiva en esta región. 

Erika Patricia, Licenciada en Educación Especial con especialidad en Audición y Lenguaje, comparte su experiencia y visión sobre los desafíos y avances en el ámbito de la educación inclusiva en México.

Adscrita al plantel USAER 50, Erika ha recorrido diversas zonas escolares, incluyendo las USAER 30, 55 y 76, desde localidades como Tamazunchale hasta Xolol. En sus palabras, el aprendizaje ha sido constante: “Cada día se aprenden cosas nuevas. Trabajar en inclusión es una línea muy delgada entre lo que se debe y no se debe hacer dentro del aula.”

Uno de los principales retos, señala, es la concientización de los docentes sobre la necesidad de adaptar sus métodos para atender a estudiantes con condiciones específicas. Además, menciona que existen barreras estructurales y emocionales tanto en el entorno escolar como en el familiar. “Los padres de familia a veces están en su proceso de duelo por aceptar una condición en sus hijos, y eso también dificulta el camino hacia la inclusión”, explica.

Entre las condiciones más frecuentes con las que trabaja, menciona el trastorno del espectro autista (TEA), el TDAH, la discapacidad intelectual y problemas de aprendizaje severos, así como rezago educativo.

Sin embargo, también resalta las fortalezas de su labor: “Lo más valioso es el trabajo colaborativo con el equipo interdisciplinario: psicólogos, trabajadores sociales, maestros y padres de familia comprometidos. Hay papás que, de verdad, mis respetos.”

A lo largo de su trayectoria, Erika no solo ha trabajado en aulas, también se ha desempeñado como directora comisionada y ha participado en eventos y empresas como intérprete en lengua de señas mexicanas, habilidad que comenzó a desarrollar desde los 12 años gracias a la influencia de un primo sordo y compañeros de secundaria.

Con una maestría en proceso y formación en áreas como neurodesarrollo y Braille, su vocación se sostiene en la constante capacitación. Aunque actualmente no trabaja directamente con alumnos ciegos, brinda apoyo a colegas que sí lo hacen.

Al preguntarle sobre el Día del Maestro, Erika responde con una sonrisa: “Es algo muy importante. Esta carrera te da gratificaciones que no siempre son monetarias, pero sí emocionales. Ver que un alumno que creían sin posibilidades de avanzar logra integrarse a la sociedad, comunicarse, socializar, es lo más satisfactorio.”

A sus 33 años, Erika continúa inspirando a docentes y familias a transformar paradigmas y romper barreras para lograr una verdadera educación inclusiva.

En tanto la directora de la USAER 55, María Isabel Rodríguez Maya, compartió que esta unidad presta servicios en cinco escuelas primarias y una telesecundaria, ubicadas en distintas colonias del municipio, como El Morro, El Zapote y Las Palmas. Entre los planteles se encuentran la telesecundaria Carlos Díez Gutiérrez y las primarias Justo Sierra, Francisco González Bocanegra y Damián Carmona.

“Nuestro objetivo es apoyar a los niños que presentan alguna discapacidad o condición específica que les dificulta el aprendizaje en un entorno regular”, explicó. 

El equipo de la USAER 55 está conformado por 10 maestros de apoyo, así como por psicólogos, especialistas en comunicación, una trabajadora social, y personal administrativo. La labor principal del equipo consiste en reforzar los aprendizajes del aula regular, adaptando los contenidos y métodos a las necesidades particulares de cada alumno.

Este servicio no sustituye el plan de estudios oficial, sino que lo complementa, siguiendo los lineamientos de la Nueva Escuela Mexicana. Se presta atención a estudiantes con discapacidades motoras, auditivas, visuales, del lenguaje, así como con discapacidad intelectual o rezago educativo.

Rodríguez Maya, quien cuenta con una trayectoria de 19 años en la docencia, ha trabajado en diversos niveles educativos, desde preescolar hasta preparatoria, y se especializó en educación especial. Además, es licenciada en Educación y Psicología, lo cual le ha permitido fortalecer su vocación y comprensión del desarrollo infantil.

“Lo más importante es tener vocación. Con ajustes adecuados y experiencia, se puede trabajar con cualquier niño. Lo que me inspira es ver cómo progresan”, expresó.