¿Alguna vez te has preguntado, de donde provienen los materiales que conforman a la mayoría de los objetos que nos rodean?
Cada objeto que utilizamos en nuestro día a día está compuesto por materiales esenciales que nos rodean y facilitan nuestras actividades, desde los utensilios de cocina hasta los teléfonos inteligentes, los materiales que forman parte de los objetos que utilizamos a diario tienen un origen fascinante, aunque muchas veces pasamos por desapercibido cual es la raíz de todos ellos y los procesos que permiten su obtención y aprovechamiento.
Resulta increíble como nuestro planeta Tierra nos proporciona los recursos que son fundamentales para nuestra vida moderna. Los metales en nuestros automóviles, el vidrio en nuestras ventanas, e incluso el cemento de nuestras casas provienen de los minerales y rocas que se han formado o depositado en la corteza terrestre a lo largo de millones de años a través de distintos procesos geológicos. En esta capa rocosa se albergan grandes depósitos minerales mejor conocidos como “yacimientos minerales” que suelen ser ricos en elementos como el fierro (Fe), el cobre (Cu), la plata (Ag), el oro (Au), entre otros, además de proporcionarnos minerales industriales como el yeso (CaSO42H2O), la calcita (CaCO3) y el cuarzo (SiO2). Estos yacimientos representan la base de los recursos esenciales que posteriormente serán utilizados para la fabricación de los objetos que requerimos en nuestro día a día.
Pero ¿cómo llegan estos materiales desde la corteza terrestre hasta nuestros hogares?
La respuesta está en la minería. Es el puente que conecta los recursos naturales con la industria, y posteriormente a nuestras manos. Sin ella, no habría aluminio (Al) para aviones, cobre (Cu) para cables eléctricos ni litio (Li) para las baterías de nuestros dispositivos electrónicos. Esta actividad, aunque a menudo subestimada, permite extraer y transformar los minerales directamente de la corteza terrestre y es la base de casi todos los bienes que usamos.
Desde tiempos históricos, los seres humanos hemos buscado la manera de aprovechar los recursos naturales que nos proporciona la Tierra. Este proceso ha sido registrado desde la edad de piedra, en donde se buscaba aprovechar estos recursos para la fabricación de herramientas y utensilios para la caza y la agricultura. Posteriormente, desde la edad de hierro hasta la actualidad, los minerales metálicos comenzaron a ser mayormente explotados, enfrentándose así con mayores retos para la obtención de estos recursos minerales, dando paso al auge de la minería como la conocemos actualmente.
El proceso minero comienza con la exploración geológica, una disciplina que combina ciencia y tecnología para identificar áreas prometedoras donde se albergan concentraciones de minerales útiles. Geólogos y especialistas se encargan de estudiar el terreno, utilizando herramientas para ubicar los recursos minerales, como mapas geológicos, imágenes satelitales, análisis químicos de rocas, así como la implementación de métodos de prospección como la geofísica para descubrir depósitos minerales. Estas herramientas permiten identificar zonas prometedoras que pueden ser viables para la explotación de los recursos esperados. Una vez identificada una concentración anómala de minerales en un área, entran en juego los estudios de viabilidad. Aquí se evalúa sí es posible extraer los materiales de manera rentable, sobre todo, de manera responsable. Esto implica considerar factores como la cantidad de mineral disponible, su calidad y su posterior método de procesamiento, así como los impactos ambientales que podrían generarse.
De la Tierra a tu mano
La minería no termina con el proceso de extracción. Después de que los minerales y son retirados del suelo, son procesados para separar los componentes útiles de aquellos que no lo son. A esto se le conoce como “proceso metalúrgico”. Comúnmente, los materiales requeridos suelen estar en combinación con otros, por ejemplo, la plata, aunque puede existir de manera nativa (Ag), se encuentra encapsulada en compuestos minerales como la galena argentífera ((Pb,Ag)S), argentita (AgS) o la tetraedrita (Cu,Fe,Ag)Sb4S3). Para poder obtener este metal precioso se requiere triturar grandes cantidades de roca y someterlas a procesos químicos que permitan separar la plata de sus demás componentes y concentrar este material. Una vez separado el material requerido, esta listo para ser implementado en los materiales que nos rodean. Caso de esto es el oro, el cual no solamente es utilizado como metal precioso para joyería. Una de sus principales características es la excelente conductividad eléctrica, por lo que es un elemento indispensable en la industria de la electrónica. Celulares, computadoras o relojes inteligentes llevan consigo este mineral en su estructura electrónica.
Los objetos cotidianos cuentan una historia que a menudo no percibimos. Cada metal, cada cristal, cada material tiene un origen mineral que empezó su viaje en las entrañas de la Tierra. Gracias a la minería podemos aprovechar estos recursos para construir las herramientas y tecnologías que hacen posible nuestra vida moderna. En un mundo donde los recursos no son infinitos, es vital reflexionar sobre el origen de los materiales que utilizamos y valorar el trabajo de quienes hacen posible su extracción y transformación. La próxima vez que uses tu teléfono o conduzcas un automóvil, recuerda que todo empezó con un mineral en el corazón de nuestro planeta.
¿Sabías que en San Luis Potosí existe un instituto que se encarga de realizar estudios científicos para evaluar los recursos naturales de nuestro planeta?
El Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica-IPICYT a través de la División de Geociencias Aplicadas cuenta con un grupo interdisciplinario de investigadores y la infraestructura requerida para el desarrollo de proyectos de investigación y evaluación de los recursos naturales. Mediante sus distintas líneas de investigación (yacimientos minerales, geofísica, hidrología, percepción remota, ciencias atmosféricas, vulcanología, geoquímica) la División de Geociencias Aplicadas realiza diversas investigaciones en distintos sectores como el académico, gubernamental, privado y social, a nivel local, nacional e internacional.
Este año, el IPICYT celebra 25 años de contribuir al desarrollo científico y tecnológico de México, consolidándose como un referente en investigación e innovación tecnológica de alto impacto, impulsando la formación de científicos capaces de contribuir significativamente en la generación de soluciones innovadoras para los desafíos actuales y futuros. En este aniversario, el IPICYT reafirma su compromiso con la excelencia y la transformación del país a través del conocimiento.
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