En el vado de Acceso Norte, bajo las vías del ferrocarril, los ladrones de metales insisten en llevarse trozos de rejillas de alcantarilla, sin que importe que los hoyancos resultantes pongan en peligro la vida de ciclistas y motociclistas que, en la obscuridad de la noche, podrían sufrir una volcadura fatal.
Numerosas han sido las ocasiones en que personal de Interapas o de alguno de los dos ayuntamientos conurbados de la capital, se ha dedicado a la reparación de los boquetes dejados por los roba – fierros, pero éstos vuelven por más.
Para colmo, la falta de algunos tramos de rejilla ocasiona que la basura de calle se introduzca con facilidad en el sistema de desagüe del vado y produzca taponamientos que, en temporada de lluvias, facilita que el paso vehicular se inunde.
De acuerdo a transeúntes cotidianos de la zona, los ladrones aprovechan las altas horas de la madrugada y la ausencia de iluminación suficiente para llevarse trozos de rejilla, “aunque si pudieran, se llevaban todo el tramo”, dijeron.
Los hoyancos resultantes, por desgracia, quedan justo en la línea de tránsito de vehículos menores como bicicletas y motocicletas, aunque también un auto compacto puede sufrir desperfectos serios si su conductor no toma precauciones en su paso por el vado de Acceso Norte y cae en el agujero.