El Vergel, a donde no llegó el "San Luis amable"

en más de cuatro años de administración poco o casi nada ha llegado a una colonia de las más olvidadas del norte

Contaminación emanada de ladrilleras, basureros clandestinos, sobrepoblación de perros y baches al por mayor, son la carta de presentación cuando alguien ingresa al fraccionamiento Barrio Vergel, ubicado al norte de la ciudad en las inmediaciones de las denominada Tercera Chica.

La ampliación detenida y luego incrementada del complejo habitacional permiten observar el "viejo Vergel", aquel que se caracterizaba por ser el nido de decenas de grupos pandilleriles, y el más renovado, donde los nuevos inquilinos buscan mostrar la mejor presentación a los residentes de colonias limítrofes.

Al caminar por los primeros cimientos queda claro que desde hace muchos trienios las y los alcaldes se olvidaron que el pago de predial, el cobro de agua potable, entre otros gravámenes sirven para mejorar las condiciones de la urbe, sobre todo, generar condiciones de habitabilidad, bienestar y felicidad.

Los predios que suponen las próximas viviendas a edificar solo sirven como basureros clandestinos, igual se desechan muebles, escombro o residuos orgánicos, alimento perfecto para las ratas que proliferan. 

Para fortuna de los colonos ubicados a espaldas, de frente o a un lado de los terrenos, el exceso de caninos y una que otra jauría que suele pasar fungen como contención natural para que los roedores no intenten ingresar a las casas. De lo contrario, son la comida del día.

Todo ello, porque los propietarios de los lotes los abandonaron en lugar de cumplir con sus obligaciones de cercar y limpiar los mismos, justamente para prevenir focos de infección como infestaciones de fauna nociva o tiraderos ilegales.

El ayuntamiento podría obtener miles de pesos en multas por el incumplimiento de los dueños a los Reglamentos de Ecología y Aseo Público, sin embargo, parece que no les importa, ni siquiera por quienes habitan en Barrio Vergel.

Aunque existe un deportivo con cancha sintética de fútbol rápido, construido en el trienio de Ricardo Gallardo Juárez, a unas cuadras de ahí un "área recreativa" luce abandonada, muy lejos de promover la cohesión social y la convivencia entre los colonos; solo unos juegos oxidados y unas llantas pintadas de colores son los vestigios de lo que alguna vez divirtió a los más pequeños.

LO DE SIEMPRE: PROMESAS VACÍAS 

Si bien las campañas de bacheo han llegado una que otra vez a los hoyancos más severos, la "obra magna" se logró el 20 de junio del 2023 cuando el alcalde priista Enrique Francisco Galindo Ceballos entregó el encarpetamiento de la avenida Josefa Ortiz de Domínguez, en el tramo de Adolfo López Mateos a Vergel de Aragón, con una superficie de más de 6 mil 200 metros cuadrados en las colonias Tercera Chica y Barrio Vergel.

En ese entonces presumió que, desde hace décadas no había existido interés gubernamental para este fraccionamiento, por lo cual, se comprometió a complementar la obra con la instalación de alumbrado táctico.

A febrero del 2026, es decir, a más de dos años y siete meses, es fecha en que la promesa del San Luis Amable sigue sin formalizarse, por ello, decenas de peatones deben caminar por las noches, a través de la "boca de lobo".

En la actualidad, ya no solo es la ausencia de luminarias, sino también la proliferación de baches de diferentes dimensiones en el trayecto de casi un kilómetro de longitud y la carencia de aceras que permitan el tránsito seguro de los transeúntes.

Mientras los problemas se agravan con el paso de los días, las y los residentes solo hacen lo de siempre: salir a trabajar, pagar impuestos y soportar las mañanas contaminantes por lo polución derivada de la fabricación de ladrillo.