En el panteón municipal I “Nuestra Señora del Refugio” existen todavía tumbas que datan de años después de 1838, que fue el año cuando abrió las puertas el cementerio, el cual es más antiguo que el del Saucito en la capital potosina, informó el cronista municipal Amado Juan Sánchez Cabrera.
“Algo muy curioso es que las leyes de Juárez exigían que los panteones fueran ya por parte de los municipios y villas ya de una manera más oficial, no como eran enterrados antiguamente, en las haciendas, capillas e incluso en lotes particulares, pero hay algo muy curioso, porque a pesar de que todavía no existían estas leyes, Soledad ya tenía su propio panteón”, expuso el cronista.
El historiador soledense detalló que entre los personajes que fueron sepultados primero y cuyas tumbas aún existen se encuentran los miembros de las familias Campos y Zamarrón, además de algunos personajes del tiempo de la Revolución Mexicana y a los cuales se les puede encontrar en el acceso o entrada principal al camposanto. Estos se conservan y se caracterizan por tener una bóveda en la parte superior.
El cementerio cuenta con monumentos funerarios que vale la pena conservar porque son el vestigio de cómo eran las tumbas en aquellos tiempos. “Las primeras que se conservan tienen una bóveda, ahí nos damos cuenta de que son las más antiguas porque tienen incluso una calavera en la parte superior, hay otra escultura muy importante que es “El ánima sola”, este tipo de esculturas eran las que se colocaban en las tumbas
más antiguas”.
Las originales eran de mezcla de cal con piedra o incluso de adobe. Posteriormente, a finales del siglo 19, ya eran de cantera y para la década de 1960 empezaron a surgir las de granito de mármol.