Arturo Antonio Szymanski Ramírez, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de San Luis Potosí –fallecido el pasado martes-, deja un legado de encubrimiento e impunidad hacia las víctimas de pederastia, cometida presuntamente por el ex sacerdote Eduardo Córdova Bautista, valoraron activistas en derechos humanos y en favor de personas afectadas por dicho ilícito.
Martín Faz Mora, activista de derechos humanos y coadyuvante legal de varias víctimas del referido ex clérigo, juzgó que justo en el arzobispado de Szymanski Ramírez, es cuando Córdova Bautista fue encumbrado en la cúpula católica potosina.
Analizó que desde la representación legal de la Arquidiócesis local, Córdova Bautista -todavía prófugo de la justicia desde 2014-, aprovechó su cargo para desplegar con mayor impunidad todas las conductas de abuso sexual.
“No es creíble suponer que Szymanski no conociera de esas conductas, dado que no sólo existían antecedentes previos, sino que incluso también durante el periodo que estuvo al frente se conocieron de algunas conductas y en todo momento fortaleció la figura de Eduardo Córdova”, declaró.
Faz Mora recordó que durante el mandato arzobispal de Szymanski Ramírez, Eduardo Córdova Bautista se convirtió en el poder en segundo grado de la Iglesia, a tal grado que entre el presbiterio potosino de ese entonces Córdova Bautista era el ‘chiquillo mimado’ del prelado.
El entrevistado recalcó que la función del ex cura no sólo era ser apoderado legal del clero, sino utilizar ese nombramiento de carácter político, pues fungía como interlocutor directo de la Iglesia con las autoridades políticas locales.
“Es un legado de encubrimiento en la materia, es decir, en otras cosas haya fortalecido la institución, pero en materia, digamos, de las víctimas (de pederastia) pues es un legado de encubrimiento e impunidad”, opinó.
Aparte, Alberto Athié Gallo, ex cura y activista en pro de las víctimas de pederastia, declaró que las acusaciones –de abuso sexual- en contra del ex sacerdote Córdova Bautista ya provenían desde la escuela donde él daba cátedra, incluso durante su estadía en el Seminario Mayor.
En entrevista telefónica, catalogó que no hay forma de no saber de parte de los obispos, debido a que ellos están obligados a abrir los casos de supuestos abusos sexuales cometidos por los curas, sustentarlos y enviarlos a Roma. “Yo estoy casi seguro, pero no puedo afirmarlo a ciencia cierta, pero estoy seguro que el señor Szymanski estaba enterado del caso (de pederastia) del padre Córdova, si no en el momento en que se cometieron, después obviamente lo supo”, valoró.