Empleados de compañías que “hacen encuestas”, se aproximan a muy corta distancia a los potosinos que caminan por la Plaza de Armas y sus bocacalles, los tocan al hombro o en la espalda, los abordan y les hablan a mucha proximidad sin cubrebocas, para solicitarles datos personales.
Violar la sana distancia en las plazas públicas es cosa relativamente fácil.
No hay policías que lo impidan, ni tampoco quién realice inspecciones acerca de la actividad del personal de organizaciones de dudosa solvencia que abordan a quienes caminan.
En la Plaza de Armas, por igual se aprecian algunos jugadores de fútbol frente al Palacio de Gobierno, que los empleados de las organizaciones de dudosa solvencia, que sin ninguna instrucción previa o freno de nadie, literalmente se enciman en aquellos que caminan para cuestionarle sobre datos personales y preferencias diversas.
Es frecuente el reclamo de amas de casa por la proximidad de aquellos que invaden su espacio, pero también la indiferencia de la policía que ronda por ahí, y de las autoridades que no practican una inspección al menos para certificar la legalidad del trabajo que los jóvenes realizan en la plaza.
En algunas zonas principales de la Plaza de Armas los usuarios frecuentemente rompen las cintas para sentarse en las bancas y violan las bandas restrictivas de los andadores de cruce.