La nueva forma de brindar conocimiento a los alumnos es favorable, pero no se logrará obtener al 100 por ciento los resultados deseados, pues tal vez quedará pendiente de reforzar un 20 por ciento del aprendizaje obtenido en casa.
En la actualidad, algunos ejercicios no se realizan por falta de material, al estar cerradas las papelerías, valoró María del Socorro Guerrero León, expresidente de la Asociación Estatal de Padres de Familia (AEPF) en la entidad.
Planteó que, ya sea por internet, la televisión pública o en libros de texto, algunas tareas requieren la compra de algunos artículos como diversos tipos de papel, los cuales en este momento no se adquieren porque los comercios están cerrados al no ser esenciales de acuerdo a la Jornada Nacional de Sana Distancia.
“Debería haber algún apoyo de gobierno o municipios que regalen kits educativos, como lápices, colores, gomas, sacapuntas; todo eso, porque muchos niños no tienen hojas en que trabajar”, sugirió.
La entrevistada contrastó que, aunque un gran porcentaje de personas o familias cuentan con acceso a internet, en rancherías y comunidades alejadas es complicado tener esa posibilidad para el alumnado.
Sin embargo, refirió que algunos maestras y docentes viajan desde la capital hasta esos puntos, a fin de entregar material impreso para los escolares que no puedan imprimir determinado material.
“En las comunidades donde no pueden imprimir o descargar una aplicación para seguir el estudio en casa, y pues sí les están ayudando con los libros y el material que suben de parte de la Secretaría de Educación”, comentó.
Hasta 2017, casi el 80 por ciento de los habitantes de la capital tiene acceso a internet, según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del Inegi.
A su vez, dicho estudio elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), poco menos del 40 por ciento de las áreas urbanas son usuarios de la web, mientras que en las áreas urbanas el porcentaje aumenta a 70 por ciento.