El Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, A.C. (IPICYT) cumple 20 años de existencia este 2020 y en este marco hemos estado publicando artículos de difusión en este espacio de Tertio Millenio, a fin de hacer valer la importancia que tiene la innovación, investigación y la ciencia aplicada en nuestra vida cotidiana; este mes corresponde su aportación a la División de Ciencias Ambientales.
El estudio de los parásitos sanguíneos en la fauna inició a finales del siglo XIX; en el este de Europa algunos científicos se interesaron en identificar a estos parásitos y entender el proceso de contagio entre insectos y animales vertebrados. Los científicos de aquel entonces pronto se percataron de que las relaciones entre las aves y sus parásitos son similares a las que existen para algunas enfermedades que afectan al humano. Así que el conocimiento de estos procesos nos podría ayudar a entender algo acerca de pandemias como la que ahora nos afecta. Mientras que, en aquella época los estudios se llevaron a cabo con equipo muy rudimentario, actualmente contamos con infraestructura sofisticada que facilita las investigaciones. Irónicamente la tecnología también ha promovido la dispersión de un peligroso virus hacia todo el planeta.
Cuando algunos
insectos atacan
Para las aves, todo comienza cuando un mosquito pica, o un chaquiste o jejen (un tipo especial de mosca) muerde al ave en vida libre. Estos insectos llegan a transmitir un tipo de parásito que puede alojarse en la sangre y que posteriormente invade algunos de los órganos del animal infectado, el cual puede vivir con el parásito durante su vida entera sin problemas; pero en ocasiones algunos organismos los síntomas de una enfermedad como la malaria, que incluso pueden ser fatales. La transformación de los ecosistemas, los medios de transporte que ha construido el hombre y el cambio climático han modificado profundamente los patrones de distribución de la malaria. Estos cambios son también los que permitieron que en pocas semanas el virus SARS COV-2 llegara desde un sitio muy específico en China hasta todos los continentes e infectara a millones de personas. Así que conocer los mecanismos detrás de los procesos ecológicos que afectan a las enfermedades nos puede ayudar a resolver problemas de relevancia global.
Un problema
de idiomas
Cuando fui a Lituania a aprender algunas técnicas para el estudio de parásitos sanguíneos, Arunas, conductor del instituto que visité, me trasladó a uno de los sitios en los que se han llevado a cabo muchas de las investigaciones sobre parásitos sanguíneos. Arunas fue chofer del gobierno ruso durante la guerra fría, él habla lituano y ruso, y yo hablo español e inglés, así que durante cuatro horas no pudimos intercambiar ninguna palabra. La barrera del lenguaje y las situaciones políticas pueden impedir la transmisión del conocimiento entre la gente. Hasta hace algunos años la mayor parte de la literatura sobre parásitos sanguíneos estaba publicada en ruso. Además, durante la guerra fría el gobierno limitaba fuertemente la divulgación de los avances científicos en otros países. Una vez que esta etapa histórica concluyó, los científicos rusos comenzaron a interactuar con la comunidad internacional. Mi amigo Gediminas Valkiunas, quien es uno de los actuales líderes en el estudio de parásitos sanguíneos, comenzó a asistir a congresos en Europa y el resto del mundo, y rápidamente se dio cuenta de la importancia de aprender inglés para poder intercambiar conocimientos con el resto de la comunidad. Traducir su libro al inglés fue un proceso muy complejo, pero el acceso a esta importante obra permitió abrir un campo de conocimiento muy importante para el resto del mundo. Afortunadamente, la tecnología actual nos ofrece herramientas para superar fácilmente la barrera del lenguaje.
El estudio de los parásitos
sanguíneos en la actualidad
Para los estudiosos de las aves como yo, la apertura de los científicos rusos generó la gran oportunidad de colaborar con parasitólogos y para ellos estas colaboraciones también fueron muy enriquecedoras. Hoy en día hay científicos en todos los continentes que estudian a los parásitos sanguíneos de los animales vertebrados. Estos estudios incluyen temas variados como trabajos de laboratorio para describir la historia de la enfermedad y efectos en la salud animal; estudios de campo para entender los procesos de transmisión entre insectos y animales vertebrados; cómo distintos aspectos de la ecología influyen a estos procesos; la evolución de los parásitos, así como de los insectos y los animales vertebrados que los portan; características genéticas de los parásitos, ecología de los insectos transmisores etc.
En el centro de México, en los últimos años nos hemos enfocado en entender como la configuración de los paisajes afecta a los procesos de transmisión de parásitos sanguíneos. Hemos encontrado que: en zonas áridas, la incidencia de enfermedades en aves es mayor cerca de sitios con agua estancada, y en algunas zonas agrícolas, así como en sitios que han sido afectados por deforestación y pastoreo intenso. Sin duda existen procesos similares que afectan la transmisión de distintos tipos de enfermedades entre los humanos.
Actualmente estamos trabajando en temas relacionados con contaminación, tipos de vegetación, cambio climático y regeneración de la vegetación después de desmontes y cómo todos estos aspectos afectan a los procesos infecciosos. También estamos evaluando cómo la salud y la reproducción de animales en vida libre son afectadas por las enfermedades. Este tipo de estudios sirven para identificar en qué condiciones el riesgo de transmisión de enfermedades es mayor. Asimismo, permiten conocer cómo las poblaciones animales son afectadas por la enfermedad, y qué podría suceder con ellas si las actuales tendencias de deforestación y cambio climático continúan. Es posible que estudios similares pueden ayudarnos a entender procesos de transmisión de un virus entre humanos, por ejemplo, los patrones de densidad poblacional, de actividad humana y de acomodo de las ciudades sin duda afectan el riesgo de contagio, y este tipo de información podría contribuir a implementar cambios para mitigar esta pandemia y evitar las siguientes.
Finalmente, los estudios nos permiten desarrollar estrategias para proteger a la fauna y los recursos naturales, lo cual a su vez contribuye a mitigar los riesgos asociados a esta y otras pandemias.
*El doctor Leonardo Chapa Vargas es investigador de la División de Ciencias Ambientales del IPICYT y actual Coordinador Académico del Posgrado de esa división. También es Presidente de la Sociedad para el Estudio y la Conservación de las Aves en México. Correo: lchapa@ipicyt.edu.mx
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