“Ante la duda, era necesario evacuar el rastro de Peñasco hasta comprobar que no hubiera fuga, pero el olor a amoniaco reportado el martes, de ninguna manera se debía a una fuga, sino a aromas residuales que se quedaron en las juntas de la construcción y el equipamiento”, informó Adrián Álvarez Botello, director de la Unidad Municipal de Protección Civil de la Capital.
“Cuando hay mantenimiento se tiene que avisar al personal de la actividad el día y la hora, pero es necesario precisar que siempre se queda algún tipo de olor y también que los residuos se quedan en las juntas en ocasiones”, explicó
Recomendó a las personas que trabajan en el mantenimiento de las instalaciones avisar de la actividad al personal por diferentes medios y de manera suficiente, para que todos conozcan lo que se está haciendo y no haya lugar a dudas, o en su caso, sea posible trabajar en las incidencias de inmediato.
Agregó que, en realidad, el olor a amoniaco era muy ligero por el mantenimiento practicado, pero de ninguna manera se puede decir que hubiera fuga.
Recordó que alguien reportó que había una fuga y por ello fue necesario evacuar, pero en realidad cuando se dieron cuenta que estaba hecho el mantenimiento, revisaron el lugar, pero todo estaba bien.