El alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, reconoció las dificultades que enfrenta el municipio para garantizar el suministro de agua en la zona norte de la ciudad, debido a la falla en el pozo Jacarandas 2, que permanece fuera de operación desde el pasado 24 de febrero.
El edil explicó que el problema se originó tras una avería en el equipo de bombeo, el cual quedó atorado a una profundidad de aproximadamente 300 metros, lo que ha complicado las maniobras para su extracción. Señaló que, a casi cuatro semanas de la falla, los trabajos continúan sin éxito, por lo que no se descarta la posibilidad de dejar caer la bomba y sustituirla por una nueva.
Ante esta situación, indicó que se ha reforzado el programa de distribución de agua mediante pipas, principalmente en colonias cercanas al periférico norte. Sin embargo, admitió que esta medida resulta insuficiente para muchas familias, ya que algunas viviendas no cuentan con aljibes, lo que limita el almacenamiento del líquido a tinacos de baja capacidad.
"Hay vecinos que nos dicen que ya no quieren pipas, sino agua por la red", comentó el alcalde, al referir que los recipientes domésticos apenas permiten almacenar entre 300 y 400 litros, lo que resulta insuficiente para cubrir las necesidades diarias.
Como alternativa temporal, el Ayuntamiento planteó aumentar la frecuencia del abastecimiento por pipas, pasando de dos a tres o hasta cuatro entregas semanales, con el fin de mitigar el impacto en los hogares afectados.
Finalmente, Galindo Ceballos informó que se incorporó una grúa de mayor capacidad, proveniente de fuera de la ciudad, para intentar retirar la bomba dañada en los próximos días y restablecer la operación del pozo lo antes posible. Confió en que, una vez resuelto el problema técnico, el suministro de agua en la zona norte pueda normalizarse.