La falta de un mayor dinamismo económico en avenidas como Venustiano Carranza, Cuauhtémoc, Uresti o Reforma, provoca la presencia e insistencia de personas en situación de calle o de ladrones, que hacen lo imposible por invadir fincas abandonadas y extraer de ellas todo lo que se pueda.
En Venustiano Carranza, los ejemplos sobran, como el caso ya muy conocido de la finca que albergó las oficinas de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) del Gobierno del Estado, que a la fecha sigue dañada en su totalidad.
Pero hay otros casos cercanos, en la cuadra que va de Tomasa Estéves a Uresti, de propiedades cuyas puertas, ventanas y protecciones de hierro han sido dañadas en reiteradas ocasiones por gente que intenta invadir el interior.
Lo mismo sucede con negocios de Uresti, entre Carranza y Madero, cuyos cristales fueron rotos en un intento por saquear lo que adentro hubiera de valioso.
Cuauhtémoc es otra de las vialidades que, en algunas de sus cuadras, la falta de dinamismo comercial y de vigilancia policial, fomentan la presencia de personas afectas a invadir fincas o locales en desuso.
Ahora que el paso de la pandemia viral permite cierta recuperación de los negocios, autoridades y particulares deberían trabajar juntos en la reactivación de estas y otras vialidades a fin de ahuyentar el saqueo y otras actividades ilícitas en este rumbo tan ligado al Centro Histórico de la capital.
En general, las vialidades citadas necesitan de un programa integral de rescate que aborde renovación de aceras, limpieza de fachadas, iluminación y varios aspectos más.